El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, sostuvo que, en su carácter de Estado costero, «Irán tiene el derecho legal de impedir que los buques pertenecientes o afiliados a Estados Unidos, Israel y sus aliados atraviesen el estrecho de Ormuz».
Las declaraciones se dieron durante una comunicación telefónica con el secretario general de la ONU, António Guterres, donde se analizaron las graves consecuencias humanitarias de la escalada bélica.
Araghchi informó a la ONU sobre los últimos acontecimientos del conflicto y denunció los «crímenes» perpetrados por la coalición, subrayando la «firme determinación de Irán de continuar con la defensa legítima de su seguridad nacional y soberanía». En ese contexto, el funcionario condenó los ataques contra objetivos civiles, que incluyeron escuelas y hospitales, calificándolos como «violaciones flagrantes» del derecho internacional.
Críticas a la comunidad internacional
El canciller fue tajante al rechazar las exigencias de moderación dirigidas únicamente hacia Teherán. Afirmó que no debe ignorarse que «fue Estados Unidos quien, junto con Israel, lanzó la agresión militar contra Irán e impuso la guerra a la región», incurriendo en una «traición a la diplomacia».
Respecto a la crisis marítima, Araghchi aseguró que la inestabilidad en la vía navegable es una consecuencia directa de la «violación de la ley y la agresión» externa. Si bien aclaró que Irán es consciente de sus responsabilidades para garantizar la protección de la navegación, ratificó que las autoridades han tomado las medidas necesarias para ejercer su control territorial.
Por su parte, António Guterres expresó su «profunda preocupación por el conflicto regional» y reafirmó la necesidad de respetar la integridad territorial de todas las naciones involucradas.




