Israel bombardea refinerías en Teherán y endurece su ofensiva regional.
La escalada bélica en Medio Oriente ha alcanzado un nuevo y crítico punto de inflexión este sábado 7 de marzo de 2026. En una operación de gran envergadura, la Fuerza Aérea de Israel ejecutó una serie de ataques estratégicos dirigidos contra reservas petroleras y refinerías en Teherán, la capital de Irán. La ofensiva, confirmada por la radiodifusora estatal israelí Kan, busca golpear directamente la infraestructura energética del régimen iraní en un intento por debilitar sus capacidades económicas y logísticas.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, brindó un mensaje televisado al término del sabbat, donde ratificó la continuidad de las operaciones militares. Según Noticias Argentinas, el mandatario aseguró que Israel seguirá con su ofensiva «con toda la fuerza» y afirmó de manera contundente que estas acciones están «cambiando el rostro de Oriente Medio». Durante su comparecencia, Netanyahu subrayó que han convertido al país en una potencia regional capaz de avanzar en múltiples frentes de manera simultánea.
Estrategia de «Sorpresas» y advertencia a la Guardia Revolucionaria
El primer ministro detalló que la campaña militar actual no es un evento aislado, sino que forma parte de un plan organizado que incluye «muchas sorpresas» para las próximas etapas del conflicto. Netanyahu fue enfático al declarar que la guerra contra Irán continuará sin pausas ni compromisos, advirtiendo específicamente a los integrantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica que se encuentran «en la mira» de las fuerzas de defensa israelíes.
Asimismo, el mandatario envió un mensaje directo a la población iraní y a los miembros del régimen, garantizando que aquellos que depongan las armas no sufrirán consecuencias. «El momento de la verdad se acerca. No estamos intentando dividir Irán, estamos tratando de liberarlo», sostuvo Netanyahu, quien además agradeció al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por su «liderazgo histórico» y por mantener una relación bilateral más fuerte que nunca.
Bombardeos en Teherán y ataques a sedes diplomáticas
Mientras Netanyahu hablaba, la situación en el terreno se tornaba cada vez más violenta. Reportes de la agencia Xinhua y la agencia semioficial Fars indicaron que aviones de caza de Israel, con presunto apoyo de fuerzas estadounidenses, atacaron un depósito de petróleo en el sur de Teherán, generando una nueva ola de fuertes explosiones. La ofensiva no se limitó al territorio iraní; en Bagdad, la embajada de Estados Unidos fue blanco de un ataque con cohetes, lo que derivó en detonaciones audibles en toda la capital iraquí.
Por su parte, el sistema de defensa de Israel detectó nuevos lanzamientos de misiles provenientes de Irán en respuesta a los ataques en la capital. Las alarmas se activaron en diversos puntos del país y los sistemas antimisiles comenzaron a operar de inmediato para neutralizar las amenazas. En este contexto, el presidente de Estados Unidos endureció su postura frente a Teherán, afirmando que no habrá acuerdos posibles a menos que el régimen iraní acepte una capitulación total.
Incertidumbre en el mercado energético y geopolítico
El ataque a las refinerías y reservas petroleras no solo tiene un impacto militar, sino que proyecta una sombra de incertidumbre sobre el mercado energético global. La destrucción de infraestructura clave en una de las regiones más sensibles del mundo podría generar una volatilidad sin precedentes en los precios del crudo. Con el conflicto escalando minuto a minuto y la negativa de ambas partes a ceder posiciones, la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una guerra total que involucre a potencias globales de manera directa.




