La comunidad internacional vuelve a poner la lupa sobre el conflicto en Oriente Próximo tras el fallecimiento de dos cronistas y un camarógrafo durante una cobertura en el sur libanés
Mientras el Gobierno de Joseph Aoun denuncia un «crimen flagrante», el Ejército israelí justifica la acción bajo acusaciones de espionaje.
El ejercicio del periodismo en zonas de guerra volvió a teñirse de luto este sábado. Un bombardeo ejecutado por las fuerzas aéreas de Israel en el sur del Líbano terminó con la vida de tres trabajadores de prensa que se encontraban cubriendo los enfrentamientos en la frontera. Las víctimas fueron identificadas como Ali Shuaib, del canal Al Manar, y Fátima Ftouni, de la señal Al Mayadeen, quien falleció junto a su hermano, que se desempeñaba como camarógrafo del equipo.
Repudio oficial y denuncias de violación a tratados internacionales
El presidente libanés, Joseph Aoun, manifestó su condena «enérgica» ante lo sucedido, calificando el episodio como un ataque directo a la libertad de prensa y a la seguridad de los civiles en conflicto. A través de un comunicado oficial, el mandatario sostuvo que este hecho constituye una violación abierta a los Convenios de Ginebra de 1949 y a la resolución 1738 del Consejo de Seguridad de la ONU, que garantizan la protección de los comunicadores mientras no participen de las hostilidades.
«Pedimos a todas las instancias internacionales que actúen para poner fin a lo que está ocurriendo en nuestro territorio», denunció Aoun, extendiendo sus condolencias al sector mediático del Líbano, que ya ha sufrido bajas similares en ataques previos documentados durante el último año en regiones como Hasbaya.
La respuesta de Israel y la defensa de los medios libaneses
Por su parte, el Ejército de Israel emitió un descargo tras el bombardeo en el que intentó justificar el ataque. Según el mando militar israelí, Ali Shuaib no era solo un cronista, sino un presunto miembro de la fuerza de élite Radwan de Hezbolá que operaba «bajo el disfraz de periodista». Esta narrativa de acusar a reporteros de colaborar con milicias es un argumento recurrente que las fuerzas de Tel Aviv han utilizado en otros escenarios de conflicto, como en la Franja de Gaza.
Desde el canal Al Mayadeen rechazaron tajantemente estas acusaciones, defendiendo la trayectoria de Fátima Ftouni y destacando su profesionalismo en coberturas de alto riesgo. El medio recordó que la persecución a la prensa en el sur del Líbano parece ser una constante, señalando que la destrucción de viviendas de periodistas y los ataques a centros de prensa se han vuelto sistemáticos en la estrategia militar israelí de los últimos meses.




