Marcos y Milton, en situación de calle en Comodoro Rivadavia, relatan su dura realidad diaria, el rebusque con changas y el impacto del frío patagónico.
El crudo clima patagónico y la falta de oportunidades marcan el día a día de Marcos y Milton, dos hombres que viven en situación de calle en Comodoro Rivadavia. En un diálogo reciente con El Comodorense Radio, compartieron su realidad, diferenciaron su forma de subsistir de la de los «trapitos» y destacaron la constante solidaridad de los vecinos.

Milton: ocho años a la intemperie y la búsqueda de un empleo
A sus 57 años, Milton —oriundo de la cordillera pero criado en Comodoro— lleva ocho años sin un hogar propio. Su situación de vulnerabilidad se profundizó tras un grave accidente que casi le cuesta el pie derecho.
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El trabajo diario: «Estamos sobreviviendo. No limpiamos vidrios, nos ganamos la vida con changuitas, limpiando patios, cargando bateas», relató para marcar distancia con otras formas de pedir dinero en la calle.
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Luchas personales: Separado hace años y sin la casa que quedó para su ex pareja, Milton reconoce su dura y extensa batalla contra el alcoholismo y el tabaquismo: «De chico lo vengo padeciendo, sé que no es vida».
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Refugio y esperanza: Aunque actualmente duerme «de prestado» en una vivienda, aclara que «no es para quedarse a vivir». Su gran anhelo es conseguir un empleo formal acorde a sus capacidades actuales: «Estoy más para sereno, pero no conseguí».
Marcos: el rebusque frente a las restricciones
Por su parte, Marcos complementa la supervivencia con trabajos ocasionales, aunque lamenta que las restricciones en los espacios públicos compliquen su sustento diario.
«Ya no nos dejan laburar en la costanera. Ahora vendo bolsas, pido monedas, ayudo a la gente con las compras para subirlas al taxi», detalló. A pesar de contar con experiencia laboral formal en el pasado (trabajó en panaderías y como vendedor de panchos), hoy se enfrenta a la crudeza de la intemperie. «Es muy fría la noche, y pasan muchas cosas malas», sentenció, resumiendo el peligro y la hostilidad de vivir sin un techo.
El impacto del caso Valeria y los espacios públicos
Ambos hombres hicieron hincapié en la situación de los cuidacoches en el centro de la ciudad. Según explicaron, la dinámica callejera cambió drásticamente tras un hecho policial que conmocionó a la comunidad: «No está laburando ninguno ahora por todo lo que pasó con la chica que asesinaron (Valeria)», señaló Milton.
Además, desmitificaron el uso del emblemático Cenotafio como punto de acampe nocturno. «Nosotros hemos dormido en cualquier lado menos ahí», aseguraron. Pese a las adversidades, agradecieron el apoyo incondicional de los comodorenses, quienes frecuentemente se acercan para ayudarlos con comida, calzado e indumentaria de abrigo para hacerle frente al frío.




