El ministro Luis Caputo durante su disertación en el 7° Foro de Inversiones & Negocios de Mendoza, en el marco de la Fiesta de la Vendimia.
En el marco del 7° Foro de Inversiones & Negocios de Mendoza, el ministro de Economía, Luis Caputo, lanzó una fuerte ofensiva dialéctica contra las políticas económicas de las últimas dos décadas. Ante un auditorio colmado de empresarios en plena Fiesta Nacional de la Vendimia, el funcionario no solo defendió el actual rumbo macroeconómico, sino que sentenció que el esquema previo fracasó incluso en su objetivo más básico: la generación de puestos de trabajo genuinos.
El ministro buscó trazar una línea divisoria tajante entre la estabilización de emergencia y la nueva etapa de crecimiento que, según su visión, ya ha comenzado. Según La17, Caputo insistió en que el orden actual es fruto de una convicción ideológica y no de una carambola del destino. «Esta es la primera vez que hay orden macro por decisión política, no por accidente», remarcó, diferenciando la gestión de Javier Milei de crisis anteriores que forzaron ajustes temporales sin reformas de fondo.
Inversiones récord y el futuro del RIGI
Uno de los puntos centrales de la exposición fue el impacto del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Caputo reveló cifras impactantes: ya existen US$ 26.000 millones en proyectos aprobados que comenzarán a ejecutarse este año, a los que se suman otros US$ 42.000 millones en proceso de evaluación. El ministro calificó este flujo de capitales como «brutal», especialmente considerando el historial de desconfianza que arrastra el país.
Sin embargo, aclaró que el objetivo del Gobierno es que estos beneficios no queden limitados a un grupo selecto. «El objetivo final es que los beneficios que tiene hoy el RIGI sean para toda la economía. Naturalmente, por algo había que empezar», explicó. En este sentido, instó al empresariado a abandonar el escepticismo, asegurando que «esto no pasó nunca» y que el país está ante una transformación estructural de 180 grados donde el gobierno ya no se entiende como un «negocio» particular.
Crítica a la industria y alineamiento internacional
La definición más áspera del ministro llegó al abordar el histórico debate sobre la protección arancelaria. Caputo fue lapidario al afirmar que el proteccionismo de los últimos 20 años fue una farsa industrialista. «Lejos de hacer crecer la industria, el modelo ni siquiera pudo hacer crecer el empleo. No era un modelo industrial: era un modelo prebendario», fustigó, ejemplificando con los altos costos que los argentinos pagan por bienes básicos como la indumentaria en comparación con el resto del mundo.
A este análisis económico le sumó una fuerte carga geopolítica. Reivindicó el giro en la política exterior, celebrando el alineamiento con las potencias occidentales. «Hace tres años nuestros aliados eran Venezuela e Irán. Gracias a Dios que hoy nuestros aliados son Estados Unidos e Israel», manifestó, vinculando esta alianza con el potencial de desarrollo en sectores estratégicos como la minería y la energía, donde Argentina busca ser un jugador global.
El factor político: del «riesgo kuka» a las proyecciones 2031
Caputo también se tomó un momento para hablar de política electoral, buscando despejar los miedos de los inversores respecto a un posible retorno del populismo. «El ‘riesgo kuka’ no existe. Hay cero probabilidad de que el kirchnerismo vuelva», sentenció con tono de campaña, aventurando que para el año 2031 ese espacio político habrá desaparecido o será marginal. No obstante, reconoció que el mercado financiero todavía cobra una «prima de riesgo» de 220 puntos asociada a ese temor residual.
El foro contó además con el respaldo del gobernador Alfredo Cornejo, quien destacó la importancia del equilibrio fiscal y la baja de impuestos en Mendoza, y de Martín Clément (Consejo Empresario Mendocino), quien pidió avanzar en una reforma impositiva integral. Caputo cerró su intervención con una promesa ambiciosa: «En los próximos cuatro años veremos un nivel de inversión que no vimos nunca en la Argentina», sellando así una jornada marcada por el optimismo oficialista y el rechazo total al pasado reciente.




