El canciller Pablo Quirno anunció que el retiro es efectivo a partir de este martes. La gestión de Javier Milei fundamentó la decisión en el fracaso de las políticas sanitarias globales durante la pandemia y la defensa de la soberanía nacional.
Tras siete décadas de pertenencia, la Argentina formalizó su desvinculación definitiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, confirmó la noticia señalando que “el retiro se produce un año después de realizada esa notificación”, cumpliendo así con los plazos legales iniciados en febrero de 2025.
Con esta medida, el país rompe con el esquema multilateral de salud para priorizar vínculos directos. “Nuestro país continuará promoviendo la cooperación internacional en salud a través de acuerdos bilaterales y ámbitos regionales, resguardando plenamente su soberanía y su capacidad de decisión en materia de políticas sanitarias”, enfatizó el funcionario.
Los fundamentos de la gestión libertaria
El quiebre con la entidad, de la cual Argentina era parte desde 1948, se basa en una dura lectura sobre el manejo de la crisis del Covid-19. Para el Gobierno, “las cuarentenas provocaron una de las mayores catástrofes económicas de la historia mundial”, llegando a sostener que el modelo de aislamiento forzoso “podría catalogarse como un delito de lesa humanidad”.
La administración de Milei cuestionó la falta de sustento técnico en las directrices internacionales, asegurando que “hoy, la evidencia indica que las recetas de la OMS no funcionan porque son el resultado de la influencia política, no basadas en la ciencia”. Bajo esta premisa, la Casa Rosada acusó al organismo de “continuar asumiendo competencias que no le corresponden y limitando la soberanía de los países”.
Un nuevo paradigma geopolítico
La salida de la OMS alinea a la Argentina con posturas similares adoptadas anteriormente por líderes internacionales como Donald Trump. Para el Ejecutivo nacional, estos organismos supranacionales han desviado su rumbo: consideran que “no cumplen con los objetivos para los que fueron creados, se dedican a hacer política internacional y pretenden imponerse por encima de los países miembro”.
Repercusiones y advertencias
La decisión generó un inmediato debate en el ámbito local. Mientras que el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, criticó la medida afirmando que “aislarse no fortalece: debilita la capacidad del Estado para cuidar a su gente”, expertos en salud pública manifestaron su preocupación por la pérdida de asistencia técnica y financiamiento.
El exministro de Salud, Adolfo Rubinstein, advirtió que esta desconexión deja al país fuera del Reglamento Sanitario Internacional y de la preparación coordinada ante futuras pandemias, implicando además el riesgo de quedar con “alguna influencia mínima” en la toma de decisiones que afectan la agenda sanitaria global.




