Los primeros dos meses del año han dejado un saldo alarmante en el país. Según datos del Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven», se registró un femicidio cada 34 horas
La cifra, que asciende a 43 víctimas fatales, incluye tanto femicidios directos como vinculados y travesticidios, encendiendo las alarmas sobre la persistencia de la violencia machista en el ámbito privado.
El hogar: el lugar de mayor vulnerabilidad
El informe desmitifica la peligrosidad del espacio público: el 67% de los crímenes ocurrió en el hogar de la víctima o en el domicilio compartido con el agresor. En el 72% de los casos, el atacante fue una pareja o ex pareja, confirmando que la violencia de género sigue siendo una dinámica de control y poder que se gesta y se ejecuta, fundamentalmente, en la intimidad familiar.
El Observatorio remarca un punto crítico: la inacción institucional. El 19% de las víctimas ya había denunciado a sus agresores. Casos como el de Vanesa López en Gualeguay —a quien se le negó la toma de denuncia días antes de ser asesinada— exponen fallas estructurales en la recepción de auxilio y la nula eficacia de las medidas de restricción vigentes.
Emergencia federal y desigualdades territoriales
La violencia no distingue fronteras, pero la respuesta del Estado sí. Santiago del Estero fue uno de los focos más críticos con tres femicidios en apenas 12 días. Los casos de Ramona Medina, Thania Santillán y María Fernanda Chazarreta evidencian que, en las provincias alejadas de los grandes centros urbanos, el acceso a la justicia y a refugios de protección integral es significativamente más precario.
Las organizaciones advierten que, además de la violencia física, la dependencia económica es un factor determinante. Sin políticas públicas que fomenten la autonomía financiera, muchas mujeres no logran romper el círculo de la violencia, sumado a la falta de formación en perspectiva de género en medios de comunicación, que a menudo terminan revictimizando a quienes fallecieron.
Comodoro Rivadavia, conmocionada por el caso Valeria Schwab
En este contexto nacional, la ciudad de Comodoro Rivadavia vive horas de profundo dolor tras el femicidio de Valeria Schwab. Según ADNSUR, la mujer, de 38 años, desapareció la noche del 13 de enero mientras caminaba por la zona costera, una rutina que formaba parte de su vida activa. Fue hallada sin vida en el cerro Chenque horas después, tras un desesperado operativo de búsqueda encabezado por sus familiares.
El caso de Valeria ha movilizado a toda la comunidad comodorense, que hoy reclama justicia y respuestas claras sobre las circunstancias de su muerte. Su partida no solo representa una pérdida personal inmensa, sino que se suma a la estadística de un 2026 que comenzó con una violencia incesante y un pedido urgente de mayor protección estatal.




