El Tesoro busca captar «dólares del colchón» para cubrir vencimientos de julio.
El Ministerio de Economía, bajo la conducción de Luis Caputo, ha puesto en marcha una estrategia de financiamiento doméstico para afrontar pagos por US$1000 millones que vencen en el mes de julio. Ante la imposibilidad de acceder al mercado internacional de crédito y con un riesgo país que se mantiene por encima de los 600 puntos básicos debido al contexto de la guerra global, el Gobierno apuesta a captar las divisas que los ahorristas argentinos mantienen fuera del sistema financiero a través de dos licitaciones programadas para el 15 y 28 de abril de 2026.
La oferta del Tesoro se centra en dos títulos en moneda extranjera que ya cuentan con circulación en el mercado: el bono con vencimiento en octubre de 2027 (AO27) y aquel que caduca en octubre de 2028 (AO28). Sin embargo, los resultados de las colocaciones previas en marzo han encendido alarmas sobre la percepción de riesgo a largo plazo. Los inversores locales muestran una marcada reticencia a extender los plazos de financiamiento más allá del actual mandato presidencial, lo que se traduce en una exigencia de tasas de interés significativamente más elevadas para el título que vence en 2028.

Un informe de la consultora GMA Capital destaca que el costo financiero para el Estado se encarece notablemente en plazos superiores a un año y medio. Mientras que el bono AO27 logra colocarse con una tasa del 5%, el título AO28 —que debe ser pagado por la administración que asuma tras las elecciones de 2027— debió ofrecer una Tasa Nominal Anual del 8,52% para captar apenas US$184 millones. Esta brecha de rendimientos refleja que el mercado aún asigna una probabilidad de cambio de rumbo económico tras los comicios, exigiendo una prima de riesgo que equivale a proyectar un riesgo país de más de 1000 puntos para el próximo período gubernamental.
El plan oficial depende ahora del éxito de la recientemente aprobada Ley de Inocencia Fiscal, con la que el Ejecutivo intenta movilizar parte de los US$257.607 millones que, según datos del INDEC, los argentinos conservan en cajas de seguridad o «bajo el colchón». Pese a que el sector privado no financiero acumula activos externos por más de US$430.000 millones, la incertidumbre política y la falta de garantías sobre la continuidad del modelo libertario dificultan que estos ahorros se vuelquen masivamente a los bonos del Tesoro de mayor duración.




