El próximo miércoles 29 de abril, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se presentará en la Cámara de Diputados para brindar su informe de gestión
Sin embargo, más allá del protocolo institucional, en los pasillos del Congreso se lee esta visita como una maniobra estratégica: el Ejecutivo busca que Adorni funcione como un «pararrayos» para absorber las críticas opositoras y desviar la atención de los indicadores económicos negativos y los recientes escándalos institucionales.
La estrategia del «escudo» oficialista
Desde diversos sectores parlamentarios coinciden en que la figura de Adorni es clave para el esquema de Javier Milei. Un influyente diputado del interbloque Unidos señaló que el ministro coordinador es funcional para «llevarse la marca», permitiendo que el debate público se centre en su figura y sus polémicas patrimoniales antes que en el impacto directo de la «motosierra» en la sociedad o en casos complejos como la criptoestafa Libra.
Esta teoría sugiere que, mientras la oposición concentre sus ataques en el funcionario, el Gobierno logra ganar oxígeno frente al descenso en los índices de aprobación y el deterioro de las expectativas económicas. Incluso se confirmó que el propio Presidente estará presente durante la exposición para respaldar a su ladero político.
Una oposición fragmentada y sin eje común
A pesar de tener al jefe de Gabinete frente a frente, la oposición llega al recinto con serias dificultades para articular una estrategia única. En el bloque de Unión por la Patria, las reuniones previas terminaron sin consenso: una parte propone focalizar el ataque en los cuestionamientos personales hacia Adorni, mientras que otros advierten que eso le serviría al oficialismo para contraatacar recordando causas de corrupción del pasado.
«Va a ser un quilombo; cada uno va a hacer lo que quiera», confiaron fuentes parlamentarias, dejando en claro que no hay un orden establecido. La misma indecisión se percibe en otros bloques minoritarios, donde se debate si entrar en el «show» de agresiones recíprocas o intentar una «coreografía coordinada» que priorice los datos técnicos y la situación económica por sobre la confrontación personal.
El antecedente del caso Libra y el factor sorpresa
Algunos legisladores de Provincias Unidas proponen emular la táctica utilizada con Guillermo Francos durante la crisis de la criptomoneda Libra. En aquella ocasión, el bloque mantuvo la calma y logró que el funcionario admitiera desconocer detalles críticos del contrato promocionado por el Ejecutivo.
Desde el oficialismo, la expectativa es que la oposición evite enviar a sus figuras más experimentadas —quienes podrían ser blanco fácil de comparaciones con gestiones anteriores— y apueste por legisladores jóvenes y con «menos pasado» para intentar acorralar a un Adorni que, fiel a su estilo, se prepara para un duelo dialéctico de alta intensidad en el corazón del Poder Legislativo.




