En una jornada frenética y cargada de dramatismo político, el Gobierno nacional y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) lograron sellar un entendimiento de último momento para destrabar el financiamiento de las casas de estudio y actualizar los golpeados salarios del sector docente y no docente.
Tras semanas de extrema tensión, paros y la latente amenaza de una cuarta Marcha Federal Universitaria que prometía una convocatoria masiva, las partes alcanzaron un pacto definitivo. Sin embargo, lejos de representar una paz absoluta, el acuerdo funciona como una tregua armada: los rectores ya advirtieron que la feroz batalla judicial por los fondos de fondo continuará su curso en los despachos de la Corte Suprema de Justicia.
Las negociaciones, que mantuvieron en vilo a toda la comunidad educativa, se cerraron luego de intensas presiones cruzadas. La propuesta final contempla una recomposición salarial escalonada que ya cuenta con el visto bueno y la firma de los principales gremios que representan a los trabajadores de la educación pública de todo el territorio nacional.
Los números del desembolso: El fuerte aumento que destraba el conflicto
El esquema de actualización salarial pactado establece un incremento total del 24,33% que se dividirá estrictamente en dos tramos: un fuerte ajuste inicial del 21,33% en julio (calculado sobre los básicos de mayo e impactando de forma directa en el medio aguinaldo) y un 3% complementario en el mes de octubre. Según el desglose técnico, esta recomposición equivale a saldar 7 puntos adeudados correspondientes a 2024, 12,33 puntos pertenecientes al bache inflacionario de 2025, y un remanente destinado a compensar la severa pérdida del poder adquisitivo acumulada hasta mayo de 2026.
Asimismo, la mesa de diálogo saldó otros dos ejes financieros de vital importancia para el sostenimiento del sistema. Por un lado, se aprobó un incremento del 50% en el presupuesto destinado al Programa de Becas Estratégicas Manuel Belgrano, clave para la permanencia de miles de estudiantes. Por el otro, respondiendo a una exigencia intransigente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el Poder Ejecutivo nacional aceptó transferir una partida especial de $50.000 millones destinada exclusivamente a la operatividad e insumos de los hospitales universitarios.
El festejo del oficialismo y la dura advertencia de los rectores
En los pasillos de la Casa Rosada el clima es de victoria táctica. Desde el oficialismo aseguran que lograron «torcerle el brazo» a la postura original de los rectores, demostrando que pudieron cuidar a rajatabla el equilibrio de las cuentas públicas sin ceder a las presiones iniciales. En el Gobierno confiaban ciegamente en que, ante la asfixia presupuestaria y la urgencia de fondos operativos para abrir las aulas, las autoridades universitarias terminarían firmando la propuesta límite que la administración de Javier Milei había puesto sobre la mesa de negociación.
A pesar de la firma del documento, el conflicto estructural está muy lejos de terminarse. El Consejo de Rectores adelantó de forma unánime que este pacto de emergencia no frena bajo ningún punto de vista la demanda judicial iniciada contra la Nación. El sistema universitario exige el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, una normativa que fuera vetada por el Poder Ejecutivo y que actualmente se encuentra bajo el análisis de la Corte Suprema, a la espera de un fallo histórico.
«Dos años de lucha»: El gremio docente se planta de cara a lo que viene
Desde el sector sindical, la Federación de Docentes de Universidades (FEDUN) destacó el logro de la paritaria pero aclaró que se mantendrán en estado de alerta constante. A través de un duro comunicado oficial, los representantes de los trabajadores expresaron: “Tras dos años y medio de lucha y cuatro marchas federales masivas, logramos que el Gobierno finalmente convoque a paritarias y presente una propuesta seria para empezar a recomponer el salario perdido desde que Milei es presidente”.
Si bien desde FEDUN reconocieron que el porcentaje obtenido y su impacto directo en el aguinaldo de junio representa un avance sumamente importante para los bolsillos de los trabajadores, recalcaron con firmeza que «la lucha continúa» hasta lograr la recuperación integral de cada punto perdido frente a la inflación de los últimos años, dejando en claro que los campus universitarios seguirán movilizados.
