Alquileres en Chubut: la vivienda absorbe los salarios y empuja a las familias al recorte de alimentos.
La crisis habitacional en la provincia alcanzó un punto crítico este mes, según un relevamiento detallado presentado por el Sindicato de Inquilinas/os Trabajadoras/es de Chubut. El informe de abril de 2026 revela una brecha insostenible entre los ingresos y el costo de vida, donde el alquiler se ha convertido en el principal factor de empobrecimiento, superando incluso la capacidad de ahorro de hogares con múltiples ingresos o salarios del sector formal.

El impacto en los sectores medios y el comercio
Para un trabajador del sector comercio en Chubut, cuyo salario promedio ronda los $1.214.513, el acceso a una vivienda digna se lleva más de la mitad de su sueldo. Con alquileres estimados en $650.000, el remanente de apenas $100.285 resulta insuficiente para cubrir la Canasta Básica Total. El panorama se vuelve aún más sombrío para las familias tipo: en un hogar con dos adultos y un hijo, con ingresos combinados de $1.664.832, el costo de un alquiler promedio de $950.000 genera un saldo negativo mensual superior a los $340.000, déficit que escala por encima del medio millón de pesos si se suman dos hijos.
Docentes y jubilados: los sectores en emergencia
La situación de los trabajadores de la educación y los adultos mayores en la provincia es calificada como crítica. Un docente que recién se inicia percibe haberes cercanos a los $679.000, una cifra que es absorbida casi en su totalidad por el pago del alquiler, dejando un déficit operativo de más de $400.000 para cubrir necesidades básicas. Por su parte, un jubilado que cobra la mínima con bono ($450.319) se enfrenta a la imposibilidad física de alquilar una propiedad promedio de $650.000, lo que genera una exclusión directa del mercado formal de vivienda y un saldo negativo que supera los $600.000 al sumar alimentos y medicamentos.
Una crisis estructural que las estadísticas no terminan de medir
Desde la organización advirtieron que las mediciones oficiales del INDEC no terminan de reflejar la profundidad del problema en la Patagonia, ya que omiten variables clave como la canasta de crianza y el impacto real de los alquileres en el presupuesto familiar. Esta distorsión estadística oculta una realidad donde las familias terminan recortando gastos esenciales en servicios y alimentación para no perder el techo. La crisis ya no distingue sectores y afecta por igual a trabajadores registrados y jubilados, consolidando una desigualdad donde la vivienda es el principal motor de la pobreza en Chubut.




