Una Armada que se precie debe contar con submarinos, la principal plataforma de ataque. En nuestro país, la Armada sufre un grave problema de operatividad y actualización que, según varios analistas consultados, la mantiene en un estado de indefensión relativa frente a las necesidades del amplio territorio a cubrir.
La carencia no es solo de submarinos. De 42 buques, solo una parte, cerca de 18, está en condiciones de navegar. Se incorporaron patrulleros oceánicos (OPV), pero falta modernización en las unidades principales.
Un país sin submarinos operativos desde la tragedia del ARA San Juan
Desde la tragedia del ARA San Juan, ocurrida en noviembre de 2017 con 44 tripulantes a bordo, Argentina no tiene submarinos operativos. El ARA Salta, un submarino de la clase Type 209 construido en la década de 1970, es la única unidad disponible, pero su rol se limita a tareas de entrenamiento y no puede realizar misiones de patrullaje prolongado ni operaciones de combate.
Esta situación deja al país vulnerable frente a amenazas como la pesca ilegal, que genera pérdidas millonarias cada año, y a posibles conflictos en una región de alta sensibilidad geopolítica como el Atlántico Sur, una zona de más de 1,2 millones de kilómetros cuadrados bajo jurisdicción nacional.
Presupuesto mayoritario para salarios y éxodo de personal
El presupuesto se destina mayoritariamente a salarios y pensiones en un 90% , dejando escasos fondos para mantenimiento y combustible. Se reportó un éxodo de personal debido a los bajos salarios. La aviación naval también enfrenta problemas: los aviones Super Étendard adquiridos en 2019 no han logrado entrar en operaciones, y la aviación naval enfrenta incertidumbre sobre la recuperación de sus capacidades estratégicas.
La propuesta italiana: submarinos usados para cubrir la brecha operativa
En los últimos días comenzó a tomarse en serio la propuesta de los italianos para que Argentina cuente con submarinos operativos. Italia ofreció unidades de la clase Sauro o incluso modelos más modernos como los U212, que, aunque no son nuevos, se encuentran en buen estado y podrían incorporarse a la flota en un plazo relativamente corto.
Entre las ventajas de esta opción se encuentran la rapidez de implementación y el costo significativamente menor que el de submarinos nuevos. Sin embargo, hay almirantes que anotan sus preocupaciones: el mantenimiento dependería en gran medida de repuestos y soporte técnico provenientes de Italia, generando una relación de dependencia, y la vida útil de estos submarinos usados podría ser limitada.
La opción de construir submarinos propios a largo plazo
Por otra parte, hay un sector de la Armada que confía en que, a largo plazo, Argentina pueda construir sus propias armas de defensa submarina. Los programas a largo plazo buscan no solo renovar la flota, sino también fortalecer las capacidades tecnológicas y productivas del país mediante la construcción de submarinos en astilleros nacionales. Esta estrategia incluye la posibilidad de asociaciones con países como Francia o Alemania, que han mostrado interés en colaborar con Argentina a través de transferencia tecnológica y financiamiento.
La necesidad de recuperar la capacidad defensiva en tiempos mundiales turbulentos es urgente. Los conflictos se generalizan y se abren más teatros de operaciones en una guerra que tiene como foco Irán y el Golfo Pérsico. En un contexto de impredecibles consecuencias futuras, la institución fundada por Guillermo Brown está prácticamente desarmada desde que perdió el ARA San Juan.




