La industria automotriz nacional sufre un fuerte impacto estructural
Tras décadas de presencia en las líneas de montaje locales, la automotriz francesa Citroën tomó la decisión estratégica de cesar la fabricación de vehículos en Argentina. A partir de ahora, la firma del Doble Chevrón enfocará su producción regional exclusivamente en Brasil y Uruguay, cerrando un capítulo histórico para el sector industrial del país.
El fin de la Berlingo y los cambios en la histórica planta de El Palomar
El último bastión de la marca en suelo argentino fue la clásica Berlingo Furgón, que se despedirá definitivamente de la planta bonaerense de El Palomar, ubicada en el partido de Tres de Febrero. El emblemático utilitario nacional encontrará su relevo en la nueva Berlingo Work Van L2, un modelo que llegará importado desde España.
Este movimiento estratégico coincide con la salida de producción de la Peugeot Partner, el modelo gemelo de la Berlingo dentro del consorcio Stellantis. Con estas modificaciones, el complejo industrial bonaerense reconfigurará sus operaciones para concentrarse de forma exclusiva en la fabricación de los modelos Peugeot 208 y el SUV 2008.
La reestructuración se da en un contexto complejo para el sector. Según datos sectoriales, la planta de El Palomar viene atravesando suspensiones programadas del personal y la eliminación de uno de sus turnos debido a la sensible contracción que sufre la demanda de vehículos en el mercado interno.
Radiografía regional: hacia dónde se muda el Doble Chevrón
El repliegue fabril de Argentina no significa la salida comercial de la marca. El nuevo esquema de Citroën redistribuirá el abastecimiento del mercado local a través de plantas vecinas y terminales del viejo continente:
-
Brasil: Se consolida como el polo principal de la marca en la región, encargándose de la producción de los modelos C3, Basalt y Aircross.
-
Uruguay: Mantendrá la línea de ensamblaje del utilitario Jumpy.
-
Europa: Desde allí se continuará la importación de modelos de alta gama y nuevas tecnologías, como los C4 Hybrid y C5 Aircross.
A pesar de este drástico giro en su matriz de negocio, la firma francesa conserva una sólida respuesta comercial en los concesionarios argentinos, habiendo alcanzado un 4,7% de participación de mercado en el primer cuatrimestre de 2026, apuntalada de manera integral por las unidades importadas desde territorio brasileño.
Los ciclos de una marca ligada a la historia argentina
No es la primera vez que la automotriz del Doble Chevrón experimenta un cese en su producción local. Su trayectoria en Argentina se divide en etapas muy marcadas por los vaivenes económicos:
-
La era dorada (1959-1979): Veinte años donde la marca instaló su impronta popular con la fabricación de mitos urbanos como el 2CV, el 3CV, el Ami 8 Club y el rupturista Mehari.
-
La transición (1979-1990): Un periodo complejo donde la producción se realizó bajo la licencia de Industrias Eduardo Sal-Lari (IES), etapa que concluyó con dificultades financieras, cierres de fábricas y despidos masivos.
-
El regreso moderno (1998-2026): Iniciada bajo la fusión de PSA Peugeot-Citroën y consolidada por el Grupo Stellantis, este ciclo vio nacer en El Palomar vehículos referentes de la clase media argentina como el C4 Sedán, el Hatchback, el C4 Lounge y las versiones de Berlingo.
Con este anuncio, se baja el telón de una de las relaciones industriales más longevas del país, abriendo un escenario de interrogantes para los proveedores y autopartistas nacionales.
