El sector pesquero nacional desembarcó esta semana en España para participar de la Seafood Expo Global, el evento más influyente de la industria a nivel mundial
Con una delegación de alto perfil y el foco puesto en la sustentabilidad, Argentina busca consolidar su presencia en los mercados europeos y abrir nuevas oportunidades comerciales en un contexto global complejo.
El debut del «sello azul» para el langostino patagónico
Uno de los hitos más destacados de esta 32° edición es la presentación oficial de la certificación MSC (Marine Stewardship Council) para el langostino patagónico (Pleoticus muelleri). Este reconocimiento, conocido como el «sello azul», valida internacionalmente que la pesca en aguas nacionales se realiza bajo estándares estrictos de sustentabilidad.
Esta validación es una herramienta estratégica para la industria local, ya que España se mantiene como el principal comprador de los productos provenientes del Mar Argentino. Contar con una certificación de este calibre permite a las empresas nacionales competir en góndolas que exigen cada vez más trazabilidad y respeto por el medio ambiente.
Presencia empresarial y desafíos del mercado global
La delegación argentina cuenta con un fuerte respaldo institucional y una nutrida representación de firmas líderes como Conarpesa, Newsan Food, Red Chamber, Grupo Arbumasa y Achernar, entre otras. El objetivo es claro: fortalecer vínculos y analizar las tendencias de descarbonización y consumo que marcan la agenda de los más de 80 expertos internacionales presentes en la feria.
Sin embargo, el optimismo por los avances en certificación convive con la cautela. La incertidumbre generada por los conflictos en Medio Oriente impacta directamente en los costos energéticos y la inflación en Europa, lo que podría retraer el consumo de productos premium.
Conflictos internos y el frente local
Mientras el sector busca expandirse en Barcelona, la mirada también está puesta en el frente doméstico. La industria enfrenta tensiones operativas debido a la falta de acuerdos paritarios entre el gremio SOMU y los buques tangoneros congeladores. Esta situación genera un contrapunto entre el potencial exportador mostrado en el predio de Fira Barcelona y las dificultades logísticas que persisten en los puertos argentinos.
Pese a los nubarrones económicos y gremiales, la participación en la Seafood Expo Global 2026 reafirma la calidad del producto argentino y su capacidad para adaptarse a las exigencias de un mercado global que premia, por sobre todo, la pesca responsable.




