Ex combatientes de Malvinas expresan escepticismo ante el posible cambio de postura de EE.UU. Consideran que es una presión de Donald Trump a la OTAN.
La reciente filtración de un documento del Pentágono, que sugiere que la administración de Donald Trump podría retirar su apoyo histórico a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas, no ha generado el entusiasmo esperado entre quienes vivieron el conflicto en primera persona. En la ciudad de Olavarría, ex combatientes de la guerra de 1982 coincidieron en una visión cargada de cautela y desconfianza, interpretando el movimiento de Washington más como una herramienta de presión hacia la OTAN que como un reconocimiento genuino de los derechos argentinos.
Desconfianza en las formas y el fondo
Para los veteranos consultados, la supuesta «filtración» de la agencia Reuters carece de ingenuidad. José María Trinchín, ex combatiente, fue tajante al respecto: “No creo que sea una filtración. Me parece que es más una jugada política de Estados Unidos para presionar a España y Gran Bretaña. No se trata de una cuestión puntual sobre Malvinas”. Según su análisis, el objetivo de Trump es cuestionar los territorios de ultramar —incluyendo el Peñón de Gibraltar— para forzar concesiones de sus aliados europeos en otros frentes estratégicos.
En sintonía, Walter Bahl desestimó que la potencia del norte esté dispuesta a romper una alianza histórica por el interés argentino. “A Estados Unidos le interesa seguir manteniendo la OTAN. Me parece que es más una amenaza que algo concreto; calculo que van a pasar muchos años hasta que se pueda llegar a un arreglo”, señaló, sugiriendo que la postura de Trump busca, en realidad, asegurar bases militares en Oriente Medio o frenar procesos políticos internos en Europa.
El fantasma de la entrega territorial por recursos
Uno de los puntos que mayor rechazo generó es la versión que indica que Gran Bretaña podría entregar el territorio insular a cambio de retener el mar territorial y sus recursos naturales (pesca, gas y petróleo). Haroldo Duhau advirtió sobre esta posibilidad: “Siempre fue la intención de ellos robarse nuestros recursos. Estados Unidos y Gran Bretaña siempre han sido socios y cualquier medida que tomen será para hacer negocios con nosotros”.
A pesar del descreimiento general, el sentimiento de soberanía permanece inalterable. Ricardo Moreno recordó que «el mundo entero sabe que las Malvinas son argentinas», aunque manifestó sus dudas sobre los intereses ocultos detrás del anuncio de la administración Trump. “Espero que haya un buen razonamiento político y vuelvan a casa las hermanitas perdidas, pero siempre por la vía pacífica”, concluyó.
Un escenario de neutralidad e incertidumbre
El consenso entre los veteranos es que el tema, aunque hoy ocupa los principales titulares de la prensa británica y argentina, podría diluirse con el tiempo. La percepción es que la Argentina está siendo utilizada como una pieza de cambio en una disputa mucho mayor entre las potencias que integran la OTAN. Mientras el Gobierno nacional celebra cualquier gesto que debilite la postura británica, quienes combatieron en el archipiélago prefieren mantener los pies en la tierra: para ellos, Malvinas sigue siendo una causa nacional que trasciende las conveniencias temporales de la Casa Blanca.




