El próximo miércoles 29 de abril, la Cámara de Diputados será escenario de una de las jornadas más intensas para la gestión libertaria.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, brindará su primer informe de gestión en el recinto, en un contexto marcado por la investigación judicial en su contra por presunto enriquecimiento ilícito. El funcionario no estará solo: se confirmó que el presidente Javier Milei lo acompañará durante la sesión, reforzando el respaldo político en un momento crítico.
La cita comenzará a las 10 de la mañana y se espera que la exposición se extienda por al menos seis horas, dadas las 4.800 preguntas enviadas previamente por los 257 legisladores de todos los bloques.
El formato del interrogatorio: de menor a mayor
La dinámica de la sesión ha sido cuidadosamente diagramada entre la Jefatura de Gabinete y la presidencia de la Cámara, a cargo de Martín Menem. El orden de intervención de los bloques será inverso a su tamaño, lo que permite una dosificación de la presión política:
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Tanda 1 (Monobloques): Los bloques más pequeños abrirán el juego con 50 minutos de preguntas, seguidos por 20 minutos de respuestas de Adorni.
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Tanda 2 (Bloques dialoguistas): El PRO, la UCR, Innovación Federal y Provincias Unidas tendrán otros 50 minutos para interpelar al funcionario.
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Tanda 3 (Los pesos pesados): El cierre estará a cargo de Unión por la Patria (68 minutos) y La Libertad Avanza (70 minutos). Mientras que el peronismo planea una ofensiva frontal, se espera que el oficialismo utilice su tiempo para discursos de defensa política.
Estrategia oficialista: ¿Respuesta o contraataque?
Ante las preguntas sobre su patrimonio, Adorni baraja dos caminos. El primero es el de la prudencia jurídica, limitándose a señalar que «hay una causa judicial en proceso» para evitar dar detalles que compliquen su situación legal. El segundo es el contraataque político: el Ejecutivo ha solicitado a todos los ministerios carpetas con irregularidades del kirchnerismo en temas de deuda y planes sociales para «chicanear» a la oposición con el pasado reciente.
Incluso circula una estrategia de salida de emergencia: si el debate se vuelve excesivamente agresivo, el oficialismo no descarta que Adorni se retire del recinto alegando «ofensas», emulando la táctica que utilizó en su momento Guillermo Francos en el Senado.
[Image representing the Chamber of Deputies with the Jefe de Gabinete and the President in the center]
La oposición y el «efecto espejo»
Desde Unión por la Patria y otros bloques opositores, la consigna es evitar el escándalo para no darle al jefe de Gabinete una excusa para retirarse. La estrategia consiste en dosificar la presión: un 70% de las preguntas se centrarán en la gestión económica y el modelo de país, mientras que el 30% restante apuntará directamente a los ingresos de Adorni, la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y el controvertido sistema $LIBRA.
«Queremos que Adorni exponga y que Milei, que va a estar ahí, lo escuche», sostienen desde la bancada peronista. El objetivo opositor es delimitar las voces para que al funcionario no le resulte sencillo «hacerse el canchero» y deba responder técnicamente sobre el rumbo de la Argentina.




