El argentino Rafael Grossi, Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), lanzó una advertencia contundente en medio de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
En conferencia de prensa, el funcionario sostuvo que deben incluirse medidas «muy detalladas» para verificar las actividades nucleares de Teherán en un eventual acuerdo de paz. «Irán tiene un programa nuclear muy ambicioso y extenso, por lo que todo ello requerirá la presencia de inspectores del OIEA. De lo contrario, no habrá acuerdo. Solo existirá la ilusión de un acuerdo», planteó.
Las declaraciones de Grossi se dan cuando se conocen informaciones que dan cuenta de la proximidad de un entendimiento e incluso de una prórroga de la tregua establecida días pasados entre las dos potencias.
La advertencia del argentino: «Solo existirá la ilusión de un acuerdo»
Grossi fue tajante. Para el argentino, es necesario un régimen de verificación exhaustivo del programa nuclear de Irán, según un informe de la agencia de noticias The Associated Press. El Director General del OIEA precisó que su agencia confirmó por otra parte un rápido aumento de las actividades en las instalaciones nucleares de Corea del Norte, pero en el caso de Irán, el foco está puesto en la capacidad de enriquecimiento.
El Organismo Internacional de Energía Atómica informó que Irán cuenta con una reserva de 440,9 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%. Esa reserva, según los cálculos técnicos, podría permitir a Irán construir hasta 10 bombas nucleares si decidiera convertir su programa en arma. Un número que enciende todas las alarmas en Occidente.
La respuesta de Irán: «Enriquecer uranio es indiscutible, pero el nivel es negociable»
La respuesta al argentino Grossi no tardó en llegar desde Teherán. Corrió por cuenta del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, quien salió a defender el programa nuclear persa. «Enriquecer uranio es indiscutible, pero el nivel de dicho enriquecimiento es negociable», afirmó.
El vocero agregó: «Nadie puede arrebatar a Irán su derecho a hacer un uso pacífico de la energía nuclear, ni por coacción ni a través de la guerra. Respecto al nivel y el tipo de enriquecimiento, siempre hemos afirmado que ese tema es negociable. Hemos recalcado que Irán debería ser capaz de continuar con el enriquecimiento en función de sus necesidades».
La postura iraní deja una puerta abierta a la negociación, pero mantiene firme el derecho a enriquecer uranio, algo que Estados Unidos y sus aliados ven con desconfianza.
El contexto: tregua y negociaciones entre EE.UU. e Irán
Las declaraciones de Grossi se dan en un momento clave. En los últimos días, trascendió que Estados Unidos e Irán estarían cerca de un entendimiento, e incluso se habla de una prórroga de la tregua establecida hace poco más de una semana. El conflicto bélico entre ambas potencias, sumado a la situación en Medio Oriente, mantiene en vilo a la comunidad internacional.
Grossi dejó claro que cualquier acuerdo que no incluya un régimen de verificación robusto con inspectores del OIEA en terreno es simplemente una «ilusión». La advertencia del argentino pone presión sobre las negociaciones y eleva el listón para las partes involucradas.
Rafael Grossi fue claro: sin inspectores del OIEA sobre el terreno verificando el programa nuclear iraní, cualquier acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán será una farsa. Con 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% en sus manos, Teherán tiene capacidad técnica para construir hasta 10 bombas nucleares. Irán responde que enriquecer es un derecho, pero que el nivel es negociable.




