El poder adquisitivo de los salarios en Argentina continúa en retroceso y enciende señales de alarma en el mercado laboral.
Un nuevo informe advierte que los ingresos reales acumulan una caída cercana al 39% respecto de noviembre de 2023, en un contexto de pérdida de empleo en sectores clave y recuperación parcial que aún no logra compensar el deterioro previo.
El estudio, elaborado por equipos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), analiza la evolución reciente del empleo registrado y las remuneraciones en el país.
El salario real en caída y su impacto en los trabajadores
El informe “Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones”, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), confirma que el salario mínimo perdió un 39,3% de su poder adquisitivo desde noviembre de 2023.
Según el trabajo académico, la caída comenzó a fines de 2023 con una contracción del 15% impulsada por la aceleración inflacionaria, seguida de otra baja del 17% en enero de 2024. Aunque hubo meses con leves mejoras nominales, estas no alcanzaron para revertir la tendencia general.
Empleo formal: caídas, rebotes y sectores en tensión
En febrero de 2026, el empleo asalariado registrado alcanzó cerca de 10 millones de trabajadores, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Este universo incluye empleo privado, público y trabajo en casas particulares.
Si bien se registró una leve suba de 8 mil puestos respecto del mes anterior, el saldo general sigue siendo negativo: se perdieron 106 mil empleos en un año y 290 mil desde noviembre de 2023.
Industria y comercio continúan liderando la pérdida de puestos de trabajo, en línea con la caída de la actividad económica. En contraste, minería mostró una leve recuperación mensual tras 19 meses consecutivos de caída, aunque sin revertir el balance negativo interanual.
La construcción se mantuvo estable en febrero, mientras que las empresas pequeñas redujeron empleo, las grandes lo aumentaron y las medianas no mostraron cambios.
El salario mínimo en su peor nivel histórico
Uno de los puntos más críticos del informe señala que el salario mínimo en términos reales se encuentra por debajo del nivel de 2001, previo a la crisis de la convertibilidad.
Además, acumula una pérdida del 66% respecto del pico histórico registrado en septiembre de 2011, lo que implica que hoy representa apenas un tercio de su máximo valor.
El estudio advierte que esta tendencia consolida una erosión prolongada del ingreso real de los trabajadores.
Un escenario laboral complejo y desigual
El informe también describe un mercado laboral con comportamientos heterogéneos entre sectores y tamaños de empresas. Mientras algunas grandes firmas logran expandirse, las pequeñas siguen reduciendo personal.
El documento académico advierte que la dinámica actual refleja un proceso de ajuste prolongado, con impacto directo en el poder de compra y en la calidad del empleo formal.
La combinación de caída del salario real, destrucción de empleo en sectores clave y recuperación insuficiente configura un escenario laboral todavía frágil. El desafío central sigue siendo la recomposición del poder adquisitivo en un contexto económico que aún muestra fuertes desequilibrios.
