El escenario en Medio Oriente ha alcanzado un punto crítico tras la confirmación de una nueva ofensiva a gran escala por parte de Teherán
El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán informó este lunes haber alcanzado con precisión un buque portacontenedores israelí y un navío de asalto anfibio de los Estados Unidos, además de lanzar una lluvia de misiles balísticos sobre centros industriales y militares en territorio israelí.
La operación, identificada como la «ola número 98», dejó un saldo confirmado de al menos cuatro muertos en la ciudad de Haifa, donde un edificio residencial colapsó tras el impacto de los proyectiles.
Impactos navales y repliegue de fuerzas estadounidenses
Según el comunicado oficial emitido por Sepah News, el CGRI detalló que el buque portacontenedores “SDN7”, de propiedad israelí, fue alcanzado por misiles de crucero, provocando un incendio estructural en la embarcación. Por otro lado, el buque de asalto anfibio estadounidense USS Tripoli (LHA-7), que transporta a más de 5.000 efectivos, se vio obligado a replegarse hacia el sur del océano Índico tras ser blanco del ataque.
En tierra, los misiles balísticos iraníes impactaron en plantas petroquímicas en Be’er Sheva y centros estratégicos en Petah Tikva. Asimismo, Teherán aseguró haber destruido un centro de producción de drones en los Emiratos Árabes Unidos y diversas aeronaves en la base aérea Ali Al Salem, escalando el conflicto a nivel regional.
El drama humano en Haifa y la advertencia de represalias
En Israel, el ejército confirmó que los equipos de rescate recuperaron cuatro cuerpos de entre los escombros de un edificio multifamiliar en Haifa. Las tareas de búsqueda continúan este lunes, ya que se sospecha que podría haber más personas desaparecidas bajo las estructuras colapsadas tras el bombardeo del domingo.
Ante este panorama, Irán lanzó una advertencia directa: cualquier nuevo ataque contra su infraestructura civil será respondido con represalias «mucho más devastadoras». Esta declaración surge como respuesta a las amenazas previas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien sugirió la destrucción de objetivos civiles iraníes si Teherán procedía al cierre del estrecho de Ormuz.
Amenaza al comercio global y mediación rusa
El conflicto amenaza ahora con estrangular las rutas comerciales del mundo. Ali Akbar Velayati, asesor del líder supremo iraní, insinuó que el frente de resistencia podría bloquear el estrecho de Bab el Mandeb, un punto vital que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. «El flujo de energía y comercio global puede interrumpirse con una sola señal», advirtió Velayati.
En este contexto de extrema volatilidad, el canciller ruso Sergei Lavrov y su homólogo iraní, Seyed Abbas Araghchi, mantuvieron una comunicación telefónica en la que instaron al cese de ataques contra instalaciones nucleares y energéticas, advirtiendo sobre el riesgo de un desastre radioactivo regional. Rusia hizo un llamado a que Estados Unidos abandone los ultimátums y retome la vía de la negociación para evitar una guerra total.




