Carne de burro en Chubut: Una opción productiva frente al avance de la estepa.
La góndola de carnes en la Patagonia comenzó a mostrar una variante inédita que desafía los prejuicios culturales. El productor de Punta Tombo, Julio Cittadini, presentó formalmente la comercialización de carne de burro como una alternativa económica y viable para los campos de la región. Lejos de vincularlo exclusivamente a la coyuntura inflacionaria, el referente rural aseguró este martes 14 de abril de 2026 que se trata de una respuesta estratégica a la degradación de la ganadería tradicional en suelo patagónico.
Del campo al mostrador: Cortes idénticos y precios competitivos
Una de las mayores sorpresas para los consumidores es la similitud morfológica entre la carne de burro y la vacuna. Según explicó Cittadini, la cuadrilla del animal permite obtener los mismos cortes que un novillo: vacío, entraña, costillar y lomo. La gran diferencia, sin embargo, radica en el bolsillo: mientras la carne vacuna experimenta subas constantes, el kilo de burro se posiciona en los $7.500.
«Lo que pusimos al público, que calculábamos para una semana, se agotó en un día y medio», relató el productor, destacando la velocidad con la que los vecinos de la zona aceptaron el producto. Esta recepción obligó a organizar degustaciones abiertas en parrillas locales para medir la aceptación del sabor, el cual ya cuenta con el aval de controles bromatológicos y el permiso del Ministerio de la Producción.
El burro como sobreviviente de la estepa patagónica
El proyecto no surge por azar, sino por la crisis de la producción ovina. Muchos establecimientos rurales han debido cerrar sus puertas porque el suelo ya no soporta a las ovejas y es geográficamente inviable para las vacas. Es allí donde el burro aparece como el «gran salvador» debido a su carácter aguerrido y su capacidad para prosperar en la árida estepa sin los cuidados intensivos que requieren otras especies.
Cittadini enfatizó que esta iniciativa busca aprovechar campos que hoy están improductivos. «En la ruralidad patagónica es común comer carnes no tradicionales; el desafío es levantar la barrera cultural en los centros urbanos», señaló, citando a países como Italia, Francia y China como ejemplos donde el consumo de equinos y asnos está plenamente normalizado y cuenta con frigoríficos especializados.
Una apuesta a largo plazo sin controversias locales
Pese a lo que podría imaginarse en términos de debate ético o social, el productor aseguró que en Chubut la recepción ha sido mayoritariamente de expectativa y apoyo. Al contar con todas las autorizaciones sanitarias correspondientes, la carne de burro se perfila no como un «alimento de crisis», sino como una nueva unidad de negocios para los productores que se niegan a abandonar sus tierras.
Para Cittadini, el objetivo es que en poco tiempo el consumo se normalice. Aunque reconoce que no será un producto para todo el mundo, confía en que su valor nutricional y su precio accesible le otorguen un lugar fijo en la dieta de los habitantes del sur argentino.




