Maicol González, imputado por el crimen de Ángel López, brindó su versión ante la justicia y negó haber maltratado al menor de 4 años.
En una jornada cargada de tensión judicial en Comodoro Rivadavia, Maicol González, padrastro de Ángel López y pareja de Mariela Altamirano, brindó su versión de los hechos este martes 14 de abril de 2026. Imputado por el presunto homicidio agravado del niño de 4 años, González defendió su inocencia, negó haber ejercido violencia y relató el temor que sintió ante la posibilidad de ser linchado tras la viralización del caso.
Defensa de inocencia y temor a represalias
Durante su testimonio, González insistió en que siempre estuvieron a disposición de la justicia y que nunca intentaron fugarse. “Nosotros también queremos saber lo que le pasó a Ángel”, afirmó el imputado, quien justificó sus ausencias del hospital como una medida de seguridad sugerida por los propios médicos. Según su relato, el personal sanitario les recomendó retirarse para evitar agresiones de personas que se encontraban en el lugar buscando represalias.
El acusado detalló que pasaron varias horas en la calle esperando noticias, temiendo por su integridad física debido a las acusaciones vertidas en redes sociales. “Teníamos miedo de tantas cosas que habían puesto en las noticias. Nos querían hacer cosas”, expresó, subrayando que incluso solicitaron una custodia policial que, según sus palabras, nunca les fue otorgada.
Desmentidas sobre el maltrato y la vivienda
Uno de los puntos más polémicos de su declaración fue la negación rotunda de los malos tratos denunciados por la fiscalía. González calificó de inhumanas las versiones que hablan de golpes y torturas con agua fría. “Al nene se le corregía como a cualquier nene, se le sacaba la tele o un juguete. Para hacer esas cosas hay que ser no humano, sino otra cosa”, sostuvo con vehemencia.
Asimismo, intentó aclarar las contradicciones sobre la estructura de su hogar en la Zona de Quintas, asegurando que la vivienda no cuenta con dos habitaciones, sino con una sola donde compartían el espacio en una cama cucheta y una de dos plazas. También aprovechó para desmentir versiones previas, negando haber dicho que el niño sufría de asma o que hubiera pasado todo el día en una pileta «pelopincho», limitándose a decir que solo estuvo «jugando».
El hallazgo del cuerpo y el dolor de la familia
González relató que el menor fue encontrado sin vida directamente en su cama y lamentó no haber tenido la oportunidad de participar en las ceremonias de despedida. “A Ángel no nos dieron siquiera la posibilidad de ir a despedirlo al velorio”, manifestó ante el tribunal.
Pese a sus esfuerzos por desvincularse de la agresión física, su testimonio se enfrenta a las pruebas científicas de la autopsia, que revelaron múltiples lesiones internas incompatibles con un accidente o una muerte natural. La justicia deberá ahora determinar la veracidad de sus palabras frente a un cuadro probatorio que, por el momento, mantiene a la pareja como los principales sospechosos de un crimen que ha conmocionado a todo el país.




