El panorama político y judicial en Israel atraviesa horas decisivas. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, deberá retomar sus declaraciones ante la justicia en el marco de dos graves causas por corrupción
El anuncio coincide con un fuerte revés institucional: el presidente Isaac Herzog rechazó la posibilidad de un indulto, a pesar de las gestiones diplomáticas y la presión internacional.
Corrupción y mediación: el futuro judicial del mandatario
Tras meses de parálisis, el proceso judicial contra Netanyahu se reanudará enfocándose en los denominados Caso 4000 y Caso 2000. En el primero, se investigan beneficios regulatorios otorgados al magnate Shaul Elovitch; en el segundo, un presunto intercambio de favores con el editor del diario Yedioth Ahronoth.
Aunque el mandatario ya ha testificado en 80 ocasiones, se estima que restan entre cuatro y ocho audiencias clave. Si bien el presidente Herzog suspendió momentáneamente la decisión final sobre un indulto para abrir una instancia de mediación penal con la fiscal general, Gali Baharav-Miara, la negativa inicial a conceder el perdón presidencial obliga a Netanyahu a enfrentar nuevamente al tribunal tras la última suspensión por motivos de seguridad.
«Yachad»: La alianza opositora de Bennett y Lapid
En paralelo al frente judicial, el escenario electoral se recalienta. Los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid anunciaron la conformación de una lista conjunta denominada “Yachad” (Juntos). Esta coalición busca reeditar el éxito de 2021 para desafiar el liderazgo de Netanyahu en los comicios previstos para antes de que finalice octubre.
La nueva alianza intenta consolidar un bloque capaz de atraer a sectores liberales y nacionalistas moderados. Mientras Bennett regresa del retiro político para liderar el espacio, Lapid busca recuperar terreno en las encuestas. El objetivo es claro: ofrecer una alternativa de estabilidad frente a un gobierno que hoy se encuentra bajo el asedio de los tribunales y la presión de una oposición que empieza a cerrar filas.
