El escenario de conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de tensión tras la negativa de la administración de Donald Trump a la última propuesta de paz presentada por Teherán
Según fuentes oficiales de la Casa Blanca, el mandatario estadounidense considera insuficiente el ofrecimiento iraní, manteniendo una postura inflexible: cualquier acuerdo debe garantizar que Irán nunca desarrolle capacidad atómica.
El Estrecho de Ormuz y el programa nuclear en disputa
La propuesta enviada por el régimen iraní planteaba una hoja de ruta centrada en la reapertura inmediata del Estrecho de Ormuz, un paso vital para el comercio petrolero mundial, pero postergaba el debate sobre su programa nuclear para una etapa posterior. Esta división de los temas fue el punto de quiebre para Washington.
Durante una reunión de emergencia en la Sala de Crisis el pasado lunes, Trump analizó el documento junto a su equipo de seguridad nacional. Según trascendió a través de la Agencia Noticias Argentinas, el presidente rechazó postergar la cuestión nuclear, entendiendo que aceptar dicho cronograma sería interpretado como una debilidad frente a sus promesas de campaña.
La postura de la Casa Blanca y el factor Marco Rubio
El secretario de Estado, Marco Rubio, reconoció en declaraciones a la prensa que el ofrecimiento de Teherán fue «mejor de lo esperado», lo que sugiere un ligero cambio en la disposición diplomática de Irán. Sin embargo, Rubio fue tajante al afirmar que la prioridad absoluta de Estados Unidos sigue siendo el desarme: «Cualquier acuerdo debe impedir que Teherán desarrolle un arma nuclear».
Para los analistas de Washington, aceptar un trato que solo libere el tránsito marítimo sin resolver el fondo del programa nuclear sería visto como una negación de la estrategia de «máxima presión» de Trump. Por el momento, el gobierno estadounidense mantiene sus exigencias, dejando en el aire la posibilidad de un cese al fuego definitivo en la región.




