La Justicia de Esquel destapó una megacstafa que movió más de 112 millones de pesos en operaciones con vehículos.
Una pareja quedó detenida con prisión preventiva por 90 días tras comprobarse que no se trataba de «simples incumplimientos comerciales» sino de una «maniobra compleja» y organizada para engañar a las víctimas. El mecanismo incluía «vehículos mula», pagarés falsos y simulaciones en concesionarias oficiales.
Una pareja detenida en Santa Cruz por un esquema que operaba en Esquel
El avance de una investigación judicial dejó al descubierto un mecanismo sostenido de engaños en operaciones con vehículos que derivó en la detención de una pareja en Santa Cruz. El caso tomó relevancia por el volumen económico involucrado y por la modalidad utilizada para captar víctimas, que combinaba documentación formal con maniobras de simulación. La Justicia dispuso prisión preventiva mientras continúa la recolección de pruebas.
El fiscal Cerda impulsó la imputación y el juez ordenó 90 días de prisión
La medida fue impulsada por la Fiscalía a cargo del procurador Ismael Cerda, quien formalizó la imputación tras la detención de los acusados. El juez interviniente ordenó 90 días de prisión preventiva, al considerar que existían elementos suficientes para sostener la hipótesis de una estructura delictiva. La decisión se apoyó en la reiteración de hechos y en la complejidad del esquema investigado.
«No eran simples incumplimientos comerciales»: una estrategia planificada
Durante la audiencia se planteó que no se trataba de incumplimientos comerciales aislados, sino de «un sistema planificado para obtener beneficios económicos mediante engaños». «No protagonizaban simples incumplimientos comerciales, sino que desplegaban una estrategia planificada para engañar a sus víctimas», se expuso en la acusación. Ese enfoque fue central para diferenciar el caso de un conflicto civil.
El mecanismo: concesionarias truchas, «vehículos mula» y pagarés falsos
El mecanismo incluía generar confianza inicial a través de supuestas gestiones en concesionarias oficiales, lo que permitía validar las operaciones ante terceros. Esa apariencia de legalidad facilitaba que las víctimas entregaran dinero o vehículos sin sospechar el fraude. Entre febrero y marzo de 2026, la Fiscalía identificó al menos cuatro hechos con características similares.
Otro de los elementos detectados fue el uso de los llamados «vehículos mula», que provenían de estafas anteriores. Estos autos eran entregados de manera temporal a las víctimas para reforzar la apariencia de una transacción legítima. La utilización de documentación también formaba parte del circuito de engaño, con pagarés y formularios 08 firmados que daban respaldo formal a las operaciones. Sin embargo, esos instrumentos no se cancelaban.
La defensa pidió la liberación, pero el juez la rechazó
La defensa intentó encuadrar los hechos dentro de conflictos contractuales del ámbito civil y solicitó la liberación de los imputados. El planteo fue rechazado por el magistrado, quien entendió que existían riesgos procesales concretos y una estructura delictiva en funcionamiento. Entre los fundamentos se destacó el peligro de fuga, ya que los acusados no lograron acreditar un domicilio estable, y el riesgo de entorpecimiento de la investigación. También se valoró el monto del daño económico, que supera los 112 millones de pesos.
Una pareja quedó presa en Esquel tras destaparse una megacstafa con vehículos que movió más de 112 millones de pesos. La Justicia determinó que no se trataba de simples incumplimientos comerciales, sino de una «maniobra compleja» con «vehículos mula», pagarés falsos y una estrategia planificada para engañar a las víctimas. Ahora, la causa continuará en etapa investigativa para ubicar bienes, recuperar vehículos y profundizar el análisis de la documentación.




