El sector turístico de Puerto Madryn recibió una noticia inesperada que enciende las alarmas de cara a la temporada baja
La aerolínea low cost Flybondi confirmó la suspensión de sus operaciones hacia la ciudad del Golfo a partir del 29 de abril, dejando un vacío en la conectividad aérea que no se restablecería hasta septiembre. La medida generó sorpresa y malestar entre los prestadores locales, quienes contaban con esas frecuencias para sostener la actividad durante los próximos meses.
Un golpe a la conectividad y a las tarifas bajas
La noticia impactó especialmente porque, durante el mes de abril, la compañía venía operando con tres vuelos semanales. Sin embargo, al consultar los sistemas de reserva para los meses de mayo, junio, julio y agosto, la disponibilidad desapareció por completo. Saúl Cruz, referente del sector turístico local, expresó su preocupación por la pérdida de esta opción económica que, a pesar de las críticas recurrentes por la informalidad en sus servicios, servía para regular los precios del mercado.
Desde el sector de agencias de viajes señalaron que, si bien muchos prefieren no comercializar la firma por la «inseguridad» que generan sus constantes cancelaciones, la salida de la frecuencia perjudica a la comunidad en general. La ausencia de competencia directa suele traducirse en un incremento de las tarifas de los pasajes, complicando el arribo de visitantes en un contexto económico ya de por sí desafiante.
Gestiones ante Aerolíneas Argentinas para cubrir la demanda
Ante este escenario de aislamiento parcial, los prestadores y autoridades locales ya planean una estrategia de contingencia. El objetivo inmediato es dialogar con Aerolíneas Argentinas para intentar compensar la quita de asientos. Una de las gestiones clave será solicitar que la aerolínea de bandera reincorpore la frecuencia de los jueves, la cual fue levantada recientemente hasta el mes de junio.
Asimismo, surgió una propuesta técnica para optimizar los recursos actuales: solicitar que la compañía estatal reemplace los aviones de 90 plazas por aeronaves de mayor porte, con capacidad para 180 pasajeros. De esta manera, se podría absorber el flujo de viajeros que queda a la deriva tras la decisión de la low cost, intentando mitigar el impacto negativo en la economía regional de Chubut.




