La incertidumbre vuelve a apoderarse del sector pesquero ante la falta de acuerdos paritarios
Juan Navarro, secretario de Pesca del SOMU, apuntó duramente contra las cámaras empresarias por la parálisis de la temporada, asegurando que existe una intención de «jugar con la necesidad de la gente» para imponer reducciones salariales que el gremio considera inaceptables.
Una negociación trabada por la presión sobre los salarios
Desde el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) describen un escenario de gran inestabilidad en las mesas de diálogo. Según Navarro, los avances logrados en el Ministerio de Trabajo suelen desmoronarse cuando las empresas regresan a posturas rígidas. El dirigente explicó que el conflicto actual no reside en una negativa de los trabajadores a embarcarse, sino en una decisión patronal de no mover los barcos para forzar una «poda salarial».
El eje de la discordia se centra en el valor de liquidación. Mientras que el sector empresario propone esquemas que implican recortes de hasta el 44% en los ingresos reales, el gremio se mantiene firme en aceptar las tablas presentadas siempre que el valor del dólar se fije al 90%. «Nosotros no tenemos problemas en que los barcos salgan a navegar y seguir negociando con la flota en el agua», aclaró Navarro, deslindando al sindicato de la responsabilidad por los días de trabajo perdidos.
El caso Conarpesa y los rubros en disputa
Uno de los puntos más álgidos de la denuncia gremial refiere a los convenios particulares, como los de la firma Conarpesa, a los que Navarro calificó de «ilegítimos e ilegales». Según el SOMU, estas maniobras buscan liquidar salarios con una baja del 22% y un dólar al 78%, lo que representa un golpe devastador para el bolsillo del marinero.
Además del valor de la producción, las cámaras ahora pretenden recortar rubros fijos históricos, tales como el sueldo básico de navegación, el artículo 33, la ropa de trabajo y el concepto de bodega completa. Para el sindicato, esta actitud demuestra que las empresas «corren el arco» constantemente, afectando especialmente a los trabajadores relevos o eventuales, quienes ya vienen golpeados tras una temporada 2025 que también sufrió demoras injustificadas.
Optimismo condicionado por la realidad del sector
A pesar del áspero clima paritario, desde el SOMU manifestaron que mantienen la esperanza de destrabar la situación en el corto plazo. No obstante, advirtieron que la paz social en los puertos depende exclusivamente de que el sector empresario desista de aplicar ajustes drásticos sobre los haberes de la tripulación. Mientras la zona norte espera por la apertura oficial, los trabajadores permanecen en tierra, aguardando señales claras que permitan iniciar una zafra que ya se encuentra bajo máxima tensión.




