La fisonomía del centro de Trelew se encamina a un cambio drástico tras la decisión del Ejecutivo municipal de poner fin a la permanencia de los denominados «trapitos».
La medida surge como respuesta a una saturación de quejas por parte de los vecinos y propietarios de locales. La intención oficial es establecer una reglamentación clara que permita a la Guardia Urbana y a la Policía retirar a quienes ejercen esta actividad, basándose en el derecho al libre tránsito y la seguridad.
El intendente reveló que entre quienes operan en las esquinas se ha identificado a “personas con algunos problemas de adicciones y con algunas personas que han caído a Trelew que también tienen prontuario” .
Peleas permanentes y rotura de vidrieras
Los comerciantes del sector más dinámico de la ciudad fueron los principales impulsores de esta restricción, denunciando roturas de vidrieras y peleas constantes entre facciones de cuidacoches. Merino recordó que en zonas emblemáticas como el sector del hotel Turing se producían “peleas permanentes, rotura de vidrios”, lo que empañaba los trabajos de iluminación y limpieza que se llevan adelante para atraer al turismo. La ordenanza busca formalizar un límite legal: “Mire, usted no puede estar acá porque más allá de que quiera trabajar, está generando una molestia” , resumió el mandatario.
Contención social para los casos de vulnerabilidad real
La implementación de esta prohibición no será exclusivamente punitiva, ya que el municipio contempla la intervención de áreas sociales para los casos de vulnerabilidad real. La Secretaría de Desarrollo Humano y el Servicio de Protección estarán encargados de asistir a aquellas personas que se encuentren en una situación delicada, intentando canalizar su demanda laboral por vías formales. No obstante, Merino fue tajante al señalar que la changa informal no puede ser una excusa para el “malestar” y la falta de respeto hacia quienes circulan por el centro.
Monitoreo con 300 cámaras y reconocimiento facial
Este endurecimiento en las reglas de convivencia urbana se da en un contexto de mayor vigilancia tecnológica en la ciudad. El plan de seguridad contempla que la restricción a los lavacoches sea monitoreada a través de las 300 cámaras que ya tiene el sistema municipal, sumado a los nuevos dispositivos con reconocimiento facial que instalará la provincia. La idea es que el centro, hoy más iluminado y limpio, deje de ser un escenario de conflictos territoriales entre grupos que muchas veces ni siquiera pertenecen a la localidad.
El precedente en la región
El avance de esta medida se suma a otras ciudades de la región, como Comodoro Rivadavia y Neuquén , que ya han legislado sobre la prohibición de los lavacoches en la vía pública. La tendencia responde a una demanda ciudadana que asocia la actividad de los trapitos con mafias menores que controlan el estacionamiento de manera ilegal. En Trelew, el Ejecutivo espera que la normativa sirva para desarticular la “convivencia política con la delincuencia” que, según denuncian, caracterizó a las administraciones de la última década.
Trelew prohibirá por ordenanza a los trapitos para frenar las amenazas en el microcentro. La medida será monitoreada con 300 cámaras y reconocimiento facial. Habrá contención social para casos de vulnerabilidad real. «Mire, usted no puede estar acá porque está generando una molestia», resumió Merino.




