En un contexto de alta sensibilidad geopolítica, Pakistán ha tomado un rol protagónico como mediador para estabilizar la región
Este viernes, el viceprimer ministro y canciller paquistaní, Mohammad Ishaq Dar, mantuvo una comunicación clave con su par iraní, Seyed Abbas Araghchi, con el fin de coordinar esfuerzos que permitan sostener el alto el fuego y avanzar hacia una resolución diplomática del conflicto que involucra a potencias internacionales.
Reunión de alto nivel en Islamabad por el alto el fuego
La capital paquistaní aguarda hoy la llegada de una delegación oficial encabezada por Araghchi. Este encuentro presencial surge tras intensas gestiones telefónicas donde ambos países coincidieron en la urgencia de promover la paz y la estabilidad regional. Pakistán no solo actúa como vecino, sino como un facilitador estratégico en los diálogos indirectos entre Irán y los Estados Unidos, buscando canales que eviten una mayor escalada militar.
Desde Teherán, el canciller Araghchi agradeció formalmente el papel constructivo de Islamabad. Según los comunicados oficiales, el objetivo es mantener un contacto estrecho para monitorear la evolución de la situación en el terreno, especialmente tras los recientes enfrentamientos que han reconfigurado el mapa de poder en la zona.
Desconfianza hacia Washington y el respaldo de Rusia
A pesar de la apertura al diálogo, el gobierno iraní mantiene una postura de cautela. El embajador de Irán en Rusia, Kazem Jalali, advirtió que, si bien están listos para reanudar negociaciones, dudan de la sinceridad de Estados Unidos. Para Irán, cualquier acuerdo debe basarse en objetivos concretos y no en términos dictados unilateralmente por Washington, calificando de inaceptable cualquier práctica que prolongue el proceso de manera deliberada.
En este escenario, el apoyo de Moscú se ha vuelto fundamental. El presidente Vladimir Putin y su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, han mantenido una comunicación fluida, con tres llamadas registradas solo desde fines de febrero. Rusia ha manifestado su disposición para facilitar una paz «justa y duradera», fortaleciendo un eje diplomático que busca contrapesar la influencia estadounidense en Oriente Medio.
El factor estratégico: petróleo y el Estrecho de Ormuz
La economía y la logística militar también juegan un papel determinante. En las últimas horas, se confirmó que varios buques sancionados por Estados Unidos, incluido un superpetrolero iraní con 2 millones de barriles de crudo, lograron atravesar el Estrecho de Ormuz a pesar del bloqueo naval. Esta capacidad de Irán para mantener el flujo de exportaciones desafía directamente las sanciones impuestas.
Paralelamente, Teherán ha comenzado a aplicar exenciones en el pago de peajes para transitar por dicho estrecho a «países amigos» como Rusia. Mientras tanto, desde la Unión Europea, la jefa de diplomacia Kaja Kallas advirtió que cualquier nuevo acuerdo nuclear que se negocie sin la presencia de expertos técnicos corre el riesgo de ser mucho más débil que el pacto original de 2015, sumando una nueva capa de complejidad a las negociaciones actuales.




