El enfrentamiento entre el campo y el gobierno nacional que marcó un antes y un después en la historia argentina cumple un nuevo aniversario. Corría marzo de 2008 cuando el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, bajo la presidencia de Cristina Kirchner, anunció un esquema de retenciones móviles que desató una huelga agraria sin precedentes.
La Resolución 125, como se conoció a la norma, vinculaba el impuesto a la exportación directamente con el precio internacional de los granos, lo que el sector productivo calificó como “confiscatorio” y un freno letal a la inversión. Tras 127 días de protestas, el conflicto culminó en el Senado con el histórico “voto no positivo” del vicepresidente Julio Cobos, que selló la suerte de la norma y dio nacimiento a la Mesa de Enlace, liderada por figuras como el recientemente fallecido Hugo Luis Biolcati.
El esquema que encendió la pradera: retenciones que subían con el precio de la soja
La Resolución 125 fue presentada por el gobierno de Cristina Kirchner como una herramienta de redistribución de la riqueza y de control de precios internos. El esquema era simple en su formulación pero explosivo en sus consecuencias: la alícuota de retenciones a la soja aumentaba proporcionalmente cuando subía el precio internacional del grano.
Para los productores agropecuarios, la norma eliminaba la previsibilidad necesaria para la inversión. Si el precio de la soja subía, el Estado capturaba la mayor parte de la ganancia. El sector lo calificó como “confiscatorio” y advirtió que la medida desalentaba la producción y la inversión en tecnología.
127 días de protesta: cortes de ruta, cacerolazos y un país paralizado
Lo que siguió fue una de las crisis más profundas de la presidencia de Cristina Kirchner. Durante 127 días, el campo argentino se levantó. Hubo paros agrarios, cortes de ruta que afectaron el abastecimiento de alimentos y combustibles, y cacerolazos en las principales ciudades del país.
La protesta no fue solo de los grandes productores. Los pequeños y medianos agricultores, los contratistas rurales y los pueblos del interior se sumaron a un reclamo que trascendió lo económico y se convirtió en un fenómeno social y político. Fue en ese contexto que nació la Mesa de Enlace, el frente que unificó a las cuatro entidades del campo (SRA, FAA, CONINAGRO y CRA), con figuras como Hugo Luis Biolcati, que falleció este jueves a los 86 años, al frente de la Sociedad Rural Argentina.
El desenlace legislativo: el “voto no positivo” de Cobos que pasó a la historia
La disputa se trasladó al Congreso de la Nación. Después de semanas de tensión, el tratamiento de la Resolución 125 llegó al Senado. La madrugada del 17 de julio de 2008, con la votación empatada, el vicepresidente Julio Cobos tuvo que desempatar. Su voto era esperado por todo el país.
“Mi voto no es positivo”, dijo Cobos, en una frase que quedó grabada en la memoria colectiva. Con esa decisión, la Resolución 125 fue rechazada. El campo celebró, el gobierno sufrió su primera gran derrota parlamentaria y la relación entre el sector agropecuario y el poder político quedó herida de gravedad.
Un legado que perdura: el campo aprendió a organizarse y a pelear
La crisis de la Resolución 125 marcó un punto de inflexión. El campo demostró que tenía poder de fuego político y social, y que podía paralizar al país. La Mesa de Enlace se consolidó como un actor central en la política argentina, y las retenciones móviles quedaron como un recuerdo de lo que pudo haber sido.
Hugo Luis Biolcati, que acaba de fallecer, fue uno de los protagonistas de aquella gesta. Su liderazgo en la Sociedad Rural Argentina durante el conflicto lo convirtió en un referente del sector. Con su muerte, se va una de las figuras más emblemáticas de aquel 2008 que dividió aguas en la Argentina.




