El economista Diego Coatz, director ejecutivo de Industria y Desarrollo, advirtió sobre el delicado presente de la industria argentina, marcado por una fuerte caída de la actividad, pérdida sostenida de empleo formal y un escenario internacional cada vez más complejo por la sobreproducción de China.
«La actividad viene en caída con sectores muy golpeados y con un empleo que, si uno suma el directo y el indirecto, está casi 75 mil puestos abajo que hace un año. Estamos hablando de que se pierden nueve empleos por hora», afirmó. En el último año se perdieron 42 mil puestos industriales formales.
Una caída que no frena: la industria cayó 4% desde febrero de 2025
El economista sostuvo que la recuperación observada en marzo «no cambia la tendencia» y anticipó que abril volvería a mostrar números negativos. Coatz proyectó para 2026 una caída industrial del 1,5%. «Desde febrero del año pasado cayó 4% y todavía está más de 10% abajo de los niveles de 2022 y también de 2017. Más allá de esta mejora de marzo, los números son malos», señaló.
Los datos adelantados de sectores como cemento, automotriz y materiales para la construcción anticipan un nuevo retroceso para abril. «La situación es preocupante», resumió. La utilización de la capacidad instalada se mantiene por debajo del 60%, en torno al 59,8%, un nivel que no genera inversión ni contratación.
La trampa latinoamericana: el empleo informal se come al formal
Coatz señaló que el entramado industrial argentino enfrenta un proceso de deterioro estructural que impacta directamente sobre el empleo formal y la clase media. «Argentina está entrando en la trampa latinoamericana, donde el sector informal de la economía, con menos salarios, menos productividad y menores ingresos, se va comiendo como Pacman al sector formal», describió.
«El sector formal, que básicamente es el que genera una clase media más importante, se viene achicando fuertemente», agregó. El contrabando, los canales comerciales informales y la falta de control aduanero son algunos de los factores que explican este fenómeno.
La industria resiste pero cierran fábricas: más de 3.000 industrias desaparecieron
A pesar del escenario adverso, Coatz destacó la capacidad de resistencia de muchas empresas industriales. «La industria argentina es muy resiliente. El país tiene capacidades productivas en sectores metalmecánicos, automotrices, autopartistas, farmacéuticos, nucleares y satelitales», señaló.
Sin embargo, reconoció que en los últimos dos años y medio cerraron más de 3.000 industrias y se perdieron más de 100 mil empleos. Los sectores más afectados son aquellos intensivos en mano de obra, vinculados al sostenimiento de la clase media. «Si esta tendencia continúa y no cambia, el próximo año y medio el mercado de trabajo formal se va a seguir dañando mucho», advirtió.
El impacto de China: sobreproducción y precios de remate
El economista también puso el foco en el contexto internacional y en el impacto de la sobreproducción china sobre los mercados emergentes. «Es un mundo súper complicado, donde hay sobreproducción y esa sobreproducción que no se puede vender a países que hoy están defendiendo sus mercados, como Estados Unidos o Europa, viene a nuestra región a precios de remate», explicó.
Argentina enfrenta además problemas de competitividad vinculados al tipo de cambio, el aumento de costos en dólares y el avance del contrabando. «Con este tipo de cambio barato y una Aduana que no logra terminar de controlar, metés contrabando, lo vendés en canales informales sin pagar impuestos y una pyme que tiene cuatro o cinco empleados en blanco no puede competir», afirmó.
La necesidad de medidas puntuales: el Gobierno podría intervenir
Consultado sobre la posibilidad de implementar medidas de protección o estímulo para algunos sectores industriales, Coatz consideró que el Gobierno podría avanzar con herramientas específicas si la actividad y el empleo continúan deteriorándose. «Todos los gobiernos, más allá de sus ideologías, van adaptándose a las circunstancias. Confío en que si la actividad no repunta y el empleo sigue cayendo, se tomen medidas puntuales para defender y potenciar algunos sectores», señaló.
El economista insistió en que el principal desafío es recuperar el crecimiento. «La estabilidad macroeconómica y el orden fiscal son importantes, pero estos equilibrios todavía no son sustentables y se están dando sin crecimiento», indicó. Finalmente, subrayó que la recuperación de la economía requiere volver a dinamizar sectores tradicionales de generación de empleo. «Es muy importante mover la construcción, el comercio y la industria para que lo sienta la calle y lo sienta la gente», cerró.
