La Argentina volvió a quedar en el centro del debate económico tras conocerse un dato preocupante: fue el país con menor ingreso de inversión extranjera directa en la región. El informe de la OCDE expuso que, pese a los incentivos impulsados por el Gobierno, el flujo de capitales sigue sin despegar frente a sus vecinos.
El dato no solo refleja una debilidad estructural, sino que abre interrogantes sobre la efectividad de las políticas actuales para atraer inversiones de largo plazo.
Ranking regional: Argentina, al fondo de la tabla
Según datos de la OCDE, Argentina registró ingresos por apenas 3.134 millones de dólares en inversión extranjera directa, muy por debajo de otros países de la región.
El contraste es contundente:
- Brasil lideró con 76.877 millones de dólares
- México alcanzó 40.871 millones
- Chile sumó 13.152 millones
- Colombia llegó a 11.462 millones
- Costa Rica acumuló 5.733 millones
Este escenario deja a la Argentina en el último lugar del ranking, evidenciando las dificultades para competir como destino atractivo de capitales internacionales.
RIGI, recursos naturales y límites del modelo
El dato resulta aún más significativo en un contexto donde el Gobierno impulsa el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), orientado principalmente a sectores como energía y recursos naturales.
Sin embargo, desde el espacio Misión Productiva advirtieron que este esquema no alcanza para generar un flujo sostenido y diversificado de inversiones.
“El desafío es construir condiciones más amplias para atraer capital productivo”, señalaron, al tiempo que remarcaron que no es viable depender únicamente de grandes proyectos extractivos.
Factores que frenan la llegada de capitales
El informe identifica múltiples obstáculos estructurales que afectan la competitividad del país:
- Caída del consumo interno y de la demanda
- Paralización de la obra pública
- Falta de crédito productivo
- Apreciación cambiaria
- Incertidumbre macroeconómica
- Debilidad del entramado pyme
Estos factores, según el análisis, limitan la expansión de la inversión más allá de sectores específicos.
La mirada de consultoras y el factor político
Desde Fundación Capital señalaron que, si bien hubo avances en algunos fundamentos económicos, persisten restricciones clave, como dificultades en el acceso al mercado cambiario.
También advirtieron que la cercanía de las elecciones presidenciales de 2027 podría generar una actitud de cautela en los inversores, bajo una lógica de “esperar y ver”.
No obstante, destacaron el potencial de crecimiento en sectores energéticos y mineros, así como la necesidad de impulsar infraestructura y logística.
El “Súper RIGI” y la apuesta oficial
En paralelo, el Gobierno envió al Congreso un proyecto para implementar un nuevo esquema de incentivos, conocido como “Súper RIGI”.
Este régimen estará destinado a inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares e incluirá beneficios como:
- Reducción del Impuesto a las Ganancias al 15%
- Amortización acelerada de inversiones
- Deducción sin límite de deterioros
- Baja carga sobre dividendos (3,5%)
Además, apunta a sectores estratégicos como litio, autos eléctricos, energías renovables y la cadena del uranio, según adelantó el ministro de Economía, Luis Caputo.
El informe de la OCDE deja en evidencia que, más allá de los incentivos y reformas en marcha, Argentina enfrenta un desafío profundo: reconstruir confianza, estabilidad y condiciones estructurales para atraer inversiones sostenidas.
El debate ahora gira en torno a si las nuevas medidas serán suficientes para revertir una tendencia que, por el momento, mantiene al país rezagado frente a sus competidores regionales.
