En un movimiento diplomático y militar de alto impacto, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, instó este miércoles a la reapertura «inmediata y sin condiciones» del Estrecho de Ormuz
La declaración surge tras una conversación telefónica con su par iraní, Masoud Pezeshkian, en medio de la crisis global desatada por el bloqueo de esta vía marítima estratégica tras el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán este 2026.
Libertad de navegación: una misión multinacional
Macron fue categórico al señalar que la comunidad internacional debe regresar al régimen de «plena libertad de navegación» que imperaba antes del estallido de las hostilidades. Para respaldar esta postura, el mandatario francés confirmó el avance de una misión de escolta multinacional liderada por Francia y Gran Bretaña, la cual operará de manera independiente a las partes en conflicto para garantizar el paso de buques comerciales.
»La naturaleza de esta iniciativa es protectora y busca dar seguridad a los actores del comercio marítimo», explicó el Elíseo. Esta coalición ya cuenta con el apoyo de más de cuarenta naciones preocupadas por el desabastecimiento energético y el alza histórica en los precios del crudo que ha provocado el cierre del estrecho desde fines de febrero.
El Charles de Gaulle rumbo al Mar Rojo
Como señal de determinación, el Ministerio de Defensa francés informó que el portaaviones de propulsión nuclear Charles de Gaulle ya navega hacia el sur del Mar Rojo. El despliegue busca reducir los tiempos de respuesta para implementar la misión de escolta «tan pronto como las condiciones lo permitan».
Aunque la operación defensiva no se activará plenamente mientras continúen los enfrentamientos directos entre las fuerzas estadounidenses e iraníes, la presencia del grupo aeronaval francés actúa como un factor de presión para forzar una solución diplomática. Macron también adelantó que llevará esta propuesta ante el presidente estadounidense, Donald Trump, para coordinar esfuerzos que eviten un colapso mayor en el comercio mundial.
Un conflicto que mantiene en vilo al mundo
La crisis en el Estrecho de Ormuz se ha convertido en el mayor desafío para la estabilidad económica global en décadas. Tras las acciones militares de febrero y la consecuente respuesta iraní de bloquear el paso, el diálogo mediado por potencias europeas y países como Pakistán parece ser la única vía para rehabilitar la ruta por la que transita casi el 20% del petróleo mundial. Francia, a través de Macron, ha decidido tomar un rol protagónico para intentar destrabar el nudo geopolítico antes de que las consecuencias sean irreversibles.
