Estrategia de negociación: El Gobierno minimiza el «fuego amigo» de Macri y el PRO.
La Casa Rosada decidió aplicar una táctica de indiferencia frente al duro documento crítico difundido por el PRO este domingo. En los pasillos de Balcarce 50, la lectura es uniforme: el texto fue una construcción personal de Mauricio Macri con el objetivo de marcar autonomía y «subirle el precio» a una eventual negociación de listas para las elecciones de 2027.
«Es una estrategia de posicionamiento»
Fuentes libertarias consultadas por la Agencia Noticias Argentinas aseguran que el oficialismo no ve en este comunicado un riesgo de ruptura real, sino un movimiento táctico. Según esta visión, Macri intenta despegarse de la gestión de Javier Milei para retener un perfil propio, aunque en el fondo ambos espacios compartan el mismo electorado.
«Los votantes del PRO ya se sienten representados por las reformas de Milei», deslizan cerca del despacho presidencial, sugiriendo que la «frustración» del expresidente radica en que los cambios profundos que él no pudo concretar hoy están avanzando bajo el mandato del economista libertario.
Fisuras en el frente amarillo
El Gobierno también apuesta a la falta de cohesión interna dentro del partido fundado por Macri. En el oficialismo destacan que figuras clave como Cristian Ritondo (jefe del bloque en Diputados) y Jorge Macri (Jefe de Gobierno porteño) mantienen una sintonía mucho más fluida con el Ejecutivo.
De hecho, recuerdan que el alcalde porteño ya abrió la puerta la semana pasada a una posible alianza electoral formal con La Libertad Avanza para octubre de 2027, lo que contradice el tono confrontativo del documento macrista del último domingo.
¿Ruptura o presión?
Mientras algunos sectores del PRO advierten que la paciencia de su máximo referente se está agotando y que el «rompan filas» es una posibilidad latente, en el Gobierno desestiman esa amenaza. Consideran que el espacio amarillo no tiene margen para pasar a la oposición sin quedar pegado al kirchnerismo, un escenario que resultaría «catastrófico» para su identidad política.
Por el momento, la mesa política del Gobierno seguirá operando bajo la premisa de que los votos del PRO en el Congreso están garantizados por la propia convicción de sus legisladores, más allá de los dardos retóricos que lance Mauricio Macri desde sus redes sociales.
