Crisis en el PRO: Gobernadores y legisladores se despegan del «ataque» de Macri al Gobierno.
El reciente comunicado del PRO, que lanzó duras críticas a la gestión de Javier Milei bajo la consigna de que «acompañar el cambio no es aplaudir lo que está mal», ha provocado una fractura interna sin precedentes. Mientras la Casa Rosada minimiza el impacto y lo califica como una «maniobra desesperada» de Mauricio Macri para negociar cuotas de poder, los referentes territoriales y legislativos del partido amarillo salieron rápidamente a tomar distancia.
Una decisión «unilateral» que fractura al bloque
Tanto los gobernadores del PRO como el jefe de la bancada en Diputados, Cristian Ritondo, aseguraron no haber sido consultados sobre el texto difundido este domingo. La movida, atribuida exclusivamente al expresidente, no pasó por la mesa ejecutiva del espacio, lo que generó un fuerte malestar en el ala dialoguista que convive diariamente con el oficialismo en el Congreso.
Cerca de Ritondo fueron tajantes al advertir que no se puede «hacerle el juego a los que quieren que todo explote para volver al pasado». Aunque reconocen matices con el Gobierno nacional, priorizan la responsabilidad institucional por encima de las estrategias electorales de cara a 2027.
La lectura de Balcarce 50: «Ciencia ficción» y techos bajos
En los pasillos de la Casa Rosada, la ofensiva de Macri se interpreta como un intento de «tensar la cuerda» para hacerse respetar en futuras negociaciones. Sin embargo, el análisis político del riñón libertario es lapidario:
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Margen electoral: En el Gobierno consideran que el PRO hoy tiene un techo de representación de entre el 3% y el 5%. Sostienen que, ante una polarización creciente, las alternativas intermedias tienden a diluirse.
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Estrategia de supervivencia: Para algunos funcionarios, la intención de Macri de llevar un candidato propio en las próximas presidenciales es una apuesta «catastrófica» que podría terminar en un resultado magro en las urnas.
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Prioridad de gestión: «Pensar hoy en 2027 es ciencia ficción», señalan desde el oficialismo, restándole importancia a los movimientos proselitistas del expresidente.
El impacto en el Congreso
Pese a los ruidos mediáticos y los videos críticos, el Gobierno confía en que la alianza legislativa con el PRO se mantendrá estable. Salvo por diferencias puntuales, como la eliminación de las PASO, el bloque amarillo ha sido el principal sostén de las reformas impulsadas por Milei.
No obstante, desde la conducción del partido en Diputados enviaron un mensaje directo a los libertarios: la responsabilidad de mantener el rumbo no es solo del PRO, sino también del oficialismo, que debe evitar «echar por tierra la esperanza de millones». Esta advertencia sugiere que, si bien no rompen, el apoyo ya no será un «cheque en blanco», especialmente en un contexto donde figuras como Patricia Bullrich parecen estar más integradas al esquema de poder de Milei que el propio fundador del partido.
