Monitoreo de opinión: la confianza en el Gobierno profundizó su caída en mayo y arrastra seis meses de contracción.
El escenario político y social sumó una luz de alerta estadística para los estrategas de la Casa Rosada. La valoración pública respecto de la gestión de Javier Milei registró un nuevo retroceso durante el quinto mes del año, consolidando una tendencia a la baja por sexto mes consecutivo. De acuerdo con el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), relevado de forma mensual por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), el indicador general experimentó una contracción del 1,6% en comparación con los registros de abril, posicionándose en un piso crítico este lunes 25 de mayo de 2026.
La continua erosión del termómetro social refleja el impacto del severo reordenamiento macroeconómico en las expectativas de la ciudadanía, acumulando una retracción del 19,2% en lo que va del año 2026 y una caída interanual del 18,7%.
Mínimo de gestión y comparativa histórica con mandatos previos
Con los datos consolidados del sondeo de mayo, el promedio de confianza de la administración libertaria descendió a las 2,41 unidades, convirtiéndose de manera formal en el valor más bajo registrado desde el inicio del mandato. Al cumplirse la franja temporal de los 30 meses de gestión, los niveles de adhesión de Milei guardan una paridad casi exacta con la performance que ostentaba la presidencia de Mauricio Macri en el mismo tramo de su mandato, período en el cual el indicador de la UTDT se ubicaba apenas un 2,6% por encima del valor actual (2,04 puntos).
En la vereda opuesta, la brecha estadística se amplía de manera exponencial al confrontar la realidad actual con el ciclo de Néstor Kirchner, quien en idéntico mes de su cronograma histórico conservaba niveles de respaldo significativamente superiores a los del presente oficialista.
Radiografía del ICG: los componentes que más cayeron
El instrumento de medición de la Universidad Di Tella se estructura sobre la base de cinco ejes analíticos fundamentales. En la última medición, el comportamiento de estas variables arrojó un fuerte deterioro en las expectativas operativas del Estado:
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Capacidad para resolver los problemas del país: Sufrió el retroceso más agudo de la muestra al contraerse un 5,6%, perforando los mínimos históricos de la actual administración.
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Preocupación por el interés general: Experimentó una merma del 2,5% en la consideración ciudadana.
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Honestidad de los funcionarios: Registró una variación negativa del 1,6%.
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Evaluación general del Gobierno: Mostró una mejora marginal y técnica del 3%.
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Eficiencia en la administración: Exhibió un leve repunte compensatorio del 0,5%.
Disparidad por segmentos de edad y distribución geográfica
El informe de la casa de altos estudios develó una marcada fragmentación sociodemográfica al momento de evaluar los respaldos gubernamentales. La contracción de la confianza se concentró con virulencia en el segmento de la población que va de los 30 a los 49 años —franja integrada por el grueso de la población económicamente activa—, donde el índice se desplomó un 11,3%. En el electorado joven de entre 18 y 29 años, la percepción negativa avanzó un 5,3%. Como contrapartida, el bloque de adultos mayores de 50 años actuó como dique de contención para el oficialismo, reflejando un incremento del 5,4% en su nivel de confianza.
En la variable territorial, el Gran Buenos Aires (GBA) reafirmó su condición de principal bastión opositor al registrar las caídas más severas y los niveles de aprobación más magros de la muestra. Por su parte, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) aportó una leve mejoría en los casilleros del Ejecutivo, mientras que las provincias del interior de la República Argentina continuaron blindando la base política de La Libertad Avanza al retener las tasas de confianza más consolidadas de todo el territorio nacional. La muestra metodológica contempló un universo de 1.000 casos efectivos distribuidos en 39 localidades del país, relevados entre el 4 y el 19 de mayo.
