La preocupación crece en Puerto Madryn por el avance del proceso de erosión en los acantilados de Punta Cuevas, uno de los sectores turísticos y recreativos más transitados de la ciudad.
Vecinos alertaron sobre recientes desprendimientos y reclamaron estudios urgentes y obras de protección para evitar que el deterioro del borde costero continúe avanzando.
El fenómeno, que combina factores naturales y acción humana, reabrió el debate sobre la necesidad de planificación y resguardo del frente marítimo local.
Erosión en Punta Cuevas: un proceso natural acelerado por el uso urbano
Especialistas explican que la erosión en Punta Cuevas responde a un proceso natural propio del litoral patagónico, donde el mar, el viento y las lluvias provocan un retroceso constante del acantilado.
Sin embargo, el arquitecto y exfuncionario Carlos Sanabra advirtió que la actividad humana acelera el deterioro. “El tránsito vehicular, las vibraciones y la circulación permanente de personas sin medidas de protección adecuadas aceleran ese proceso natural de degradación”, señaló en diálogo con Canal 12.
El área presenta además una composición geológica frágil, lo que incrementa el riesgo de desprendimientos.
Acantilados frágiles y creciente circulación turística
Sanabra explicó que los acantilados de Punta Cuevas no son de roca sólida como el basalto, sino formaciones arcillosas más vulnerables a la erosión.
“Las lluvias, el viento y el impacto constante del mar sobre la base del acantilado generan un desgaste progresivo que requiere monitoreo y planificación”, indicó.
La preocupación vecinal crece porque el sector se transformó en un punto de alta circulación, especialmente durante la bajamar, con presencia constante de peatones y vehículos que recorren el borde costero.
Reclamo por estudios técnicos y obras de protección
Ante el avance del deterioro, especialistas y vecinos coinciden en la necesidad de profundizar estudios técnicos sobre el comportamiento del acantilado.
Sanabra recordó que existen investigaciones previas impulsadas por la Universidad Nacional de la Patagonia, pero remarcó que deben traducirse en acciones concretas.
“Hace falta estudiar seriamente el fenómeno y después ejecutar obras de protección de costa que permitan mitigar o controlar el proceso erosivo”, sostuvo.
Debates sobre el uso del borde costero
Durante la entrevista también se mencionó un antiguo proyecto que proponía peatonalizar parte del sector entre la última rotonda y el monumento al Indio, iniciativa que finalmente no prosperó.
El arquitecto consideró que el debate debe basarse en estudios de impacto reales. “Hay que analizar el verdadero impacto de la circulación vehicular y verificar si las estructuras pueden absorber vibraciones sin afectar las zonas más frágiles”, explicó.
Una deuda histórica con el frente marítimo
Sanabra planteó además que Puerto Madryn mantiene una asignatura pendiente con la planificación de su costa. Según señaló, la ciudad no ha desarrollado una estrategia integral de preservación del borde marítimo.
Recordó incluso que el diseño urbano original contemplaba una franja de protección de 100 metros entre la línea de marea y las edificaciones, lo que permitió conservar gran parte del actual paseo costero.
Advertencia final: todavía hay tiempo para actuar
El especialista advirtió que el problema puede agravarse si no se interviene a tiempo. “Estamos a tiempo, pero cuanto más se demora la intervención, más complejo y costoso será resolverlo”, concluyó.
