Blindaje presidencial: Manuel Adorni resiste y se empodera en medio de la fractura del Gabinete.
A pesar de las crecientes denuncias por su patrimonio y la presión de sectores aliados, Manuel Adorni se ha consolidado como la figura central del esquema de poder de Javier Milei. El respaldo «sin matices» brindado por el Presidente en la última reunión de ministros no solo ratificó al jefe de Gabinete en su cargo, sino que profundizó la grieta interna dentro de La Libertad Avanza y el vínculo con sus socios estratégicos.
El «empoderamiento» frente a la mirada crítica de los ministros
En un encuentro de Gabinete descrito como tenso y fracturado, Milei fue tajante: prefiere «perder las elecciones a cometer una injusticia» entregando a un colaborador. Este blindaje permitió que Adorni, tras la salida del Presidente del salón, adoptara una postura desafiante ante el resto de los ministros. “Al que no le guste, ya sabe lo que tiene que hacer”, habría disparado el ministro coordinador, en clara alusión a quienes reclaman mayor transparencia.
La principal receptora de estos dardos fue Patricia Bullrich, quien insiste en que Adorni debe presentar su declaración jurada de forma inmediata para frenar la erosión de la imagen gubernamental. Sin embargo, el jefe de Gabinete cuenta con el aval de los «dos brazos» del Presidente: Karina Milei y Santiago Caputo, lo que lo vuelve prácticamente intocable en la estructura actual.
Las sombras del patrimonio: El caso de los 245.000 dólares
La Justicia avanza en la reconstrucción de los gastos del funcionario, que según algunas estimaciones alcanzarían los u$s 20.000 mensuales. Un punto de quiebre en la opinión pública fue la declaración del contratista Matías Tobar, quien confirmó ante la Justicia haber recibido 245.000 dólares en efectivo por parte de Adorni para refacciones en una propiedad del country Indio Cua.
Esta falta de coherencia entre los ingresos declarados y el nivel de vida es lo que alimenta la «sospecha de dibujo» en la declaración jurada que el funcionario aún adeuda. La tensión también se trasladó al plano personal, con ataques de Adorni hacia figuras como la periodista Cristina Pérez (esposa del diputado Luis Petri), a quien calificó implícitamente de «traidora» por cuestionar sus viajes y bienes.
El costo político y el «Factor 2027»
Analistas políticos advierten sobre una acelerada pérdida de capital simbólico. El Gobierno, que hace meses celebraba triunfos legislativos y encuestas favorables, hoy se encuentra empantanado en escándalos éticos que «vienen por errores propios».
Este escenario de debilidad ha comenzado a despertar movimientos en la periferia del poder:
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Gestión paralizada: La desconfianza entre ministros y el jefe de Gabinete dificulta la coordinación de políticas públicas.
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Búsqueda de alternativas: Grupos de poder económico ya otean el horizonte buscando figuras de centroderecha que puedan representar el «cambio» sin el lastre de los escándalos libertarios.
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El rol de Bullrich: La ministra de Seguridad aparece para muchos como la figura que mejor capitaliza el desgaste de Adorni, posicionándose como una garante de orden y transparencia dentro de una coalición cada vez más inestable.
Pese a todo, en los pasillos de la Casa Rosada la conclusión es unánime: Adorni no renunciará. Su supervivencia está ligada directamente a la voluntad de un Presidente que ha decidido convertir la lealtad personal en su principal bandera política, incluso por encima de las alertas epidemiológicas del sistema sanitario o los reclamos de sus propios aliados.
