A casi cuatro años de su sanción, la Ley I N° 732, que establece el Programa de Recuperación Oncoestética en Chubut, continúa siendo una promesa vacía
Ante la falta de respuestas del Ejecutivo provincial, la Asociación Madrynense de Arte y Salud (AMAS) presentó un pedido de informes en la Legislatura. Los pacientes denuncian que la mora administrativa, que ya supera los plazos legales desde 2022, impide el acceso a una salud integral que contemple no solo la cura de la enfermedad, sino también la dignidad de quienes la transitan.
Un derecho frenado por la burocracia estatal
La normativa fue aprobada en julio de 2022 con un plazo de 180 días para ser reglamentada. Sin embargo, el tiempo transcurrió sin avances, dejando el programa en un limbo legal que lo vuelve inoperante. Cecilia, abogada, voluntaria y paciente oncológica, advirtió sobre la gravedad de esta parálisis: “La ley no reglamentada significa que no es operativa y no es exigible”. Para los pacientes, esto se traduce en la imposibilidad de reclamar prestaciones básicas contempladas en la norma.
Desde AMAS subrayan que no se trata de una cuestión de vanidad. Los tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia provocan efectos secundarios severos: desde la pérdida de cabello y vello facial hasta lesiones dérmicas graves, resequedad extrema y alteraciones bucodentales. Sin el programa en marcha, el acompañamiento profesional y los insumos necesarios para paliar estos efectos quedan fuera del alcance de la mayoría.
Desigualdad económica ante el tratamiento
La falta de implementación del programa profundiza la brecha social en Chubut. Hoy, la posibilidad de acceder a protectores solares específicos, cremas dermatológicas de alta complejidad, pelucas o turbantes depende exclusivamente del bolsillo del paciente. “Muchos deben elegir qué consecuencias atender y cuáles dejar de lado por cuestiones económicas”, relatan desde la asociación.
Para intentar destrabar la situación, AMAS no solo elevó notas a la Secretaría General de Gobierno y al área de Salud, sino que también entregó un proyecto técnico de reglamentación. La propuesta incluye la creación de equipos interdisciplinarios con médicos, psicólogos y especialistas en estética, además de campañas de prevención y estadísticas reales sobre las necesidades del sector.
La reconstrucción de la identidad tras el cáncer
El reclamo también pone el foco en la etapa posterior al tratamiento. La recuperación de la imagen es clave para la reinserción social y psicoemocional de los sobrevivientes. Según Cecilia, el impacto de verse al espejo y no reconocerse es una de las batallas más duras: “La imagen de antes del cáncer no vuelve porque somos otras personas”.
El pedido de informes busca obligar al Estado a transparentar si existen partidas presupuestarias asignadas y qué medidas se tomaron en estos años. Mientras la respuesta institucional se demora, la organización continúa asistiendo a pacientes desde Puerto Madryn, con la firme convicción de que el derecho a una vida con calidad no puede quedar archivado en un despacho.
