El escenario geopolítico mundial se encuentra en un punto crítico tras los recientes enfrentamientos en el Estrecho de Ormuz
Según informó la agencia semioficial Fars, la Armada de la Guardia Revolucionaria de Irán habría alcanzado con dos misiles a una fragata estadounidense. Si bien desde Washington han surgido desmentidas oficiales, la escalada de violencia en una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta pone en jaque la seguridad energética global.
El incidente y las versiones cruzadas
El ataque se habría producido luego de que el buque norteamericano zarpara cerca del puerto de Jask. Según fuentes iraníes, la fragata ignoró las advertencias de las fuerzas locales al intentar cruzar el estrecho en lo que Teherán calificó como una «violación de la seguridad del tráfico marítimo». Tras el impacto de los proyectiles, el navío se habría visto obligado a retirarse de la región.
No obstante, la confusión reina en el plano internacional. Un alto funcionario de la administración de Donald Trump negó categóricamente, a través del medio Axios, que algún buque de su flota fuera alcanzado. A pesar de estas negativas, el presidente estadounidense adelantó que su país guiará a las embarcaciones varadas para garantizar su salida de la zona de conflicto.
Drones, buques cisterna y condena internacional
La crisis no se limita al cruce entre las dos potencias. En las últimas horas, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) denunciaron un ataque con drones iraníes contra buques comerciales vinculados a la petrolera estatal ADNOC. El Ministerio de Asuntos Exteriores emiratí calificó el hecho como una «flagrante violación» de las leyes de navegación y un acto de «piratería» que amenaza la estabilidad del mercado del crudo.
A este complejo panorama se suma el reporte de la agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO), que confirmó que un buque cisterna fue alcanzado por proyectiles no identificados frente a las costas de Fujairah. Aunque la tripulación resultó ilesa, el incidente refuerza la sensación de inseguridad en una vía por la que transita gran parte del petróleo mundial.
Un conflicto con raíces profundas
Esta nueva fase de hostilidades tiene su origen en el endurecimiento de los controles por parte de Irán desde finales de febrero, tras fracasar las negociaciones de alto el fuego en Islamabad. Teherán ha prohibido el paso a buques afiliados a Israel y Estados Unidos, mientras que Washington mantiene un bloqueo antiiraní en la zona.
La advertencia del mando militar iraní es clara: cualquier fuerza extranjera que intente ingresar al estrecho sin autorización oficial recibirá una respuesta contundente. El mundo observa con preocupación cómo el Estrecho de Ormuz se convierte en un polvorín que podría detonar una crisis económica de escala impredecible.
