Denunciaron por maltrato animal al hombre que paseaba una cría de guanaco con correa en Rada Tilly. El animal podría ser reinsertado en la naturaleza.
La imagen de un hombre paseando a una cría de guanaco como si fuera un perro por la costa de Rada Tilly despertó una fuerte indignación y terminó en la Justicia. Lo que para algunos transeúntes resultó una escena «curiosa» o «tierna», para los especialistas representa un claro caso de maltrato animal y una violación a las leyes de protección de fauna silvestre.
Denuncia penal y posibles sanciones
Tras la viralización de los videos, se radicó una denuncia formal ante el Ministerio Público Fiscal de Comodoro Rivadavia. El licenciado en Gestión Ambiental, Víctor Fratto, confirmó la presentación judicial y calificó el hecho como preocupante. Según explicó el especialista a ADNSUR, este tipo de conductas suelen estar motivadas por la desinformación o por una sensación de impunidad.
En cuanto a las consecuencias para el responsable, Fratto señaló que la Justicia suele aplicar sanciones económicas, cuyo monto será determinado tras la investigación. El eje de la denuncia reside en que someter a un animal silvestre al contacto con vehículos, ruidos urbanos, bicicletas y perros le genera un cuadro de estrés severo que afecta directamente su salud.
¿Cuál será el destino del animal?
La cría de guanaco, que tendría aproximadamente seis meses de edad, podría tener una oportunidad de volver a su hábitat natural. Al ser un ejemplar joven, el proceso de reinserción es viable, aunque complejo.
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Centro de Rescate: El animal podría ser trasladado a un centro habilitado por el Gobierno, que funciona como depósito legal de fauna silvestre.
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Proceso de Reinserción: Se debe iniciar un protocolo para que el guanaco «desaprenda» el contacto humano y recupere sus instintos de supervivencia.
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Decisión Judicial: El futuro definitivo del ejemplar depende de lo que dicte el juez interviniente en la causa.
El peligro de la domesticación de fauna silvestre
Fratto fue categórico al advertir que domesticar a un animal silvestre es, en muchos casos, «mandarlo al muere». El especialista vinculó este caso con la problemática de los zorros en Rada Tilly, donde los vecinos suelen alimentarlos sin medir las consecuencias sanitarias.
«Darle de comer a un animal silvestre le produce obesidad y diabetes. Además, cuando el animal se acostumbra a recibir alimento y ve la mano vacía, muerde», advirtió Fratto. La interacción irresponsable no solo pone en riesgo a la fauna, sino que genera riesgos sanitarios y de seguridad para la ciudadanía que son sumamente costosos de resolver.
