Un escenario de dramatismo absoluto rodea a los cuartos de final de la Copa del Mundo.
Las intensas y sofocantes condiciones climáticas en el sur de Florida han encendido las alarmas de las máximas autoridades del fútbol, obligándolas a analizar contrarreloj una medida drástica que podría alterar por completo la programación televisiva y congelar el duelo de titanes en suelo estadounidense.
El infierno de 44 grados en el Hard Rock Stadium y las órdenes de la FIFA
El trascendental choque de cuartos de final entre las selecciones de Inglaterra y Noruega, programado originalmente para disputarse este sábado a partir de las 18:00 (hora de Argentina), se encuentra bajo un severo manto de dudas. La organización evalúa retrasar el pitazo inicial debido a una ola de calor extremo sin precedentes en la costa norteamericana, la cual amenaza con registrar una sensación térmica verdaderamente inhumana de hasta 44° C dentro del campo de juego.
Aunque la mayoría de las interrupciones o reprogramaciones previas en la competencia se debieron a amenazas climáticas por actividad eléctrica, el reglamento oficial le otorga a la entidad madre del fútbol mundial el poder absoluto de modificar los horarios cuando el termómetro supera la barrera de los 28° C. Las proyecciones meteorológicas locales anticipan temperaturas reales de entre 29 y 32° C para el horario pautado del juego, lo que obligó a la alcaldía a emitir advertencias de cuidado a la población general a través de sus canales digitales oficiales.
El blindaje de FIFPRO y el antecedente de Inglaterra frente a México
El sindicato internacional que nuclea a los futbolistas profesionales, FIFPRO, posee un estricto protocolo de salud y seguridad que aconseja de manera tajante postergar las actividades físicas de alto rendimiento el tiempo que sea necesario para evitar el desgaste bajo temperaturas extremas. En este tenso contexto, las miradas están puestas sobre las figuras de Harry Kane y Erling Haaland, quienes aguardan en sus hoteles una definición oficial por parte de las autoridades mientras se reporta un riesgo de retraso en el Inglaterra – Noruega de cuartos.
Para el combinado británico, pasar por una situación de incertidumbre horaria no representa ninguna novedad en este certamen. Durante la llave de octavos de final, el conjunto inglés debió aguardar más de una hora en los vestuarios del Estadio Azteca antes de enfrentar a México debido a una violenta tormenta eléctrica que azotó al Distrito Federal. En esta oportunidad, el enemigo no es el agua sino un clima asfixiante y húmedo que mantiene en vilo a millones de espectadores que esperan ver rodar la pelota.
