Tras recuperar su libertad después de 448 días, Nahuel Gallo rompió el silencio. El efectivo mendocino detalló las condiciones de su detención y cómo una charla privada lo convirtió en blanco del chavismo
Lo que debía ser un viaje familiar para reencontrarse con su esposa e hijo se transformó en una pesadilla el 8 de diciembre de 2024. Al intentar cruzar desde Cúcuta, agentes de inteligencia venezolana (DGCIM) interceptaron a Nahuel Gallo en la frontera. Pese a tener sus papeles en regla, el trato cambió drásticamente cuando los efectivos, vestidos de civil y sin identificación, accedieron a su teléfono personal.
El detonante de su cautiverio fue una conversación de WhatsApp con su mujer. «Querían ver si hablaba mal de su presidente», recordó Gallo. El haber cuestionado la situación política y social de Venezuela en un chat privado fue suficiente para que fuera acusado y sometido a un régimen de aislamiento extremo.
Torturas físicas y el peso psicológico del aislamiento
Durante los más de 14 meses que estuvo preso, el gendarme denunció haber sufrido torturas físicas y psicológicas. Según su testimonio, los golpes eran constantes y se ensañaban con él por su condición de argentino y miembro de una fuerza de seguridad.
«Estar las 24 horas de los siete días en una celda… uno piensa muchas cosas», confesó Gallo en una entrevista con TN Internacional. La incertidumbre sobre su destino y la falta de contacto con su bebé lo llevaron a tocar fondo emocionalmente: «Me preguntan si quise quitarme la vida. Y la respuesta es que lo había pensado», admitió con crudeza sobre los momentos más oscuros de su encierro.
El regreso a casa y el pedido de justicia
Hoy, ya en suelo argentino y rodeado de sus seres queridos, Gallo intenta reconstruir su vida mientras avanza el proceso legal. Ya ha presentado denuncias formales por las violaciones a los derechos humanos sufridas bajo la custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia y la Contrainteligencia Militar.
El caso de Nahuel Gallo se suma a las numerosas denuncias internacionales sobre detenciones arbitrarias en el país caribeño, evidenciando el riesgo que corren los extranjeros bajo sospecha política. Ahora, el gendarme busca que su testimonio sirva para que los responsables de su calvario rindan cuentas ante la justicia.
