La salida de una multinacional vuelve a encender alarmas en el sector agroindustrial.
Tras más de dos décadas de presencia, la firma alemana Helm decidió abandonar la Argentina en medio de una combinación explosiva de presión fiscal, trabas financieras y caída de la rentabilidad.
Una retirada tras 23 años y con pérdidas crecientes
Después de 23 años operando en el país con una filial propia, Helm —dedicada a productos de protección de cultivos— inició su proceso de salida definitiva. La decisión fue tomada en la cúpula global de la compañía y se hará efectiva durante este 2026.
Con una facturación anual que oscilaba entre los 30 y 40 millones de dólares, la empresa ya no encontraba sustentabilidad en el negocio local. En los últimos años, el margen se redujo drásticamente, llegando a caer a la mitad, lo que terminó de inclinar la balanza hacia el retiro.
Impuestos retenidos y riesgo financiero: el detonante
Uno de los factores clave detrás de la decisión fue el creciente “riesgo financiero” que enfrentaba la compañía. Según reconstruyó el sector, Helm acumula cerca de US$ 5 millones en impuestos retenidos que no ha podido recuperar.
Entre ellos se encuentran el Impuesto PAIS, Ingresos Brutos provinciales, IVA y anticipos de Ganancias. En particular, alrededor del 65% del Impuesto PAIS quedó inmovilizado como crédito fiscal sin posibilidad de uso inmediato, afectando seriamente el flujo financiero de la empresa.
Despidos, liquidación de stock y fin de operaciones
El cierre ya está en marcha. La empresa dejó de formular e importar productos y actualmente se encuentra liquidando el stock disponible. Además, el impacto laboral ya se hace sentir: de los 30 empleados que integraban el equipo local, la mitad ya fue desvinculada.
El cese total de las actividades comerciales está previsto para este mismo año, marcando el final de una etapa para la firma en el país.
Un sector golpeado y bajo presión competitiva
La salida de Helm no es un caso aislado, sino un reflejo de una problemática más amplia dentro del sector agroquímico. Fuentes de la actividad señalaron que los márgenes vienen en caída generalizada, incluso en contextos de buenas proyecciones de cosecha.
A este escenario se suma la creciente competencia de operadores chinos, que avanzan con precios más competitivos favorecidos por la flexibilización de las importaciones impulsada por el Gobierno nacional.
Si bien la compañía también enfrentó desafíos en mercados como Brasil y Estados Unidos, en esos países logró sostener su participación, algo que no pudo replicar en la Argentina.
La salida de Helm expone las tensiones estructurales que atraviesa el sector productivo argentino. Entre presión impositiva, falta de previsibilidad y competencia externa, el país vuelve a perder un jugador internacional clave en el agro, dejando interrogantes sobre el futuro del negocio.
