Una verdadera película de terror vecinal y ambiental fue desbaratada este jueves en la capital provincial. En un operativo de urgencia que dejó consternada a la comunidad, la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales y Maltrato Animal ejecutó un violento allanamiento en una vivienda residencial que funcionaba como un centro clandestino de hacinamiento.
Las fuerzas policiales y los inspectores sanitarios rescataron a más de medio centenar de felinos atrapados en un escenario de crueldad extrema, donde la acumulación compulsiva convivía de manera macabra con la muerte.
La orden de asalto e inspección sanitaria fue emitida formalmente por la jueza penal Karina Ponce. La fiscal de la causa, Florencia Gómez, coordinó las acciones territoriales junto con personal del Municipio de Rawson, efectivos de la policía de la provincia y un cuerpo de veterinarios forenses.
El procedimiento se activó tras una lluvia de denuncias de vecinos que ya no soportaban las emanaciones gaseosas y las sospechas de crueldad dentro del inmueble. «Más allá de la crueldad y el maltrato de animales, es una cuestión zoonótica. La gran cantidad de animales genera un impacto negativo en la salud pública», alertó la funcionaria judicial.
Hacinamiento, cachorros enfermos y un olor nauseabundo insoportable
Al franquear los accesos de la vivienda, los investigadores se toparon con un cuadro de devastación zoológica que superó con creces las peores estimaciones técnicas. Mientras que las carpetas de inteligencia previa indicaban la presencia de entre 13 y 20 ejemplares, las redes de contención debieron registrar a más de 50 gatos atrapados entre montañas de suciedad. El lote rescatado incluye decenas de cachorros en grave estado de vulnerabilidad biológica y hembras preñadas con desnutrición. Lo más desgarrador para los veterinarios fue el hallazgo de restos de animales ya fallecidos que yacían abandonados en las mismas habitaciones donde el resto sobrevivía.
«No pude entrar a toda la casa porque es imposible el olor nauseabundo que hay. Estaban conviviendo todos juntos, hacinados en una situación de total maltrato, crueldad y atentando contra la salud pública», describió la fiscal Gómez ante los micrófonos de la prensa local con visibles muestras de conmoción.
Los felinos sobrevivientes fueron encapsulados en caniles de emergencia —cuya cantidad debió ser reforzada a mitad del procedimiento debido al desborde de animales— para ser trasladados a centros de esterilización masiva, desparasitación y vacunación obligatoria, previo a iniciar un riguroso proceso de adopción responsable. En la vivienda residía un solo individuo, calificado por la Justicia como un «acumulador de seres sintientes».
«Esta persona ya demostró que no tiene la capacidad de poder cuidar y ser un tenedor responsable. No podés tener 50 especies de las cuales ninguna está vacunada y muchas presentan distintas enfermedades», sentenció Gómez.
Alerta máxima en Playa Unión: Investigan una ola criminal de perros envenenados
En paralelo a este horror doméstico, la Fiscalía de Rawson confirmó que se trabaja a contrarreloj para frenar una ola criminal paralela que mantiene en vilo a los dueños de mascotas en la villa balnearia de Playa Unión. Durante la última semana se formalizaron seis denuncias penales por envenenamiento de caninos en la vía pública, a las que se sumaron tres escalofriantes episodios nuevos registrados entre la noche del miércoles y la mañana de este jueves en distintos cuadrantes de la costa.
Hasta el momento, la matanza selectiva se cobró la vida de entre seis y ocho perros que murieron tras agonizar por ingerir sustancias químicas letales en los paseos urbanos; solo un animal logró sobrevivir de milagro gracias a una intervención veterinaria de urgencia. Los ataques no respetan sectores geográficos: se detectaron cebos en la zona norte —cerca del ingreso vehicular y las inmediaciones del Banco del Chubut— y en la zona sur, en adyacencias de la última plaza costera.
La fiscalía analiza las cintas de las cámaras de seguridad públicas y privadas para identificar al sospechoso, mientras se esperan los resultados de las pericias de laboratorio. «Espero que no sea nuevamente carbofurán, porque el peligro es directo para la salud pública», advirtió Gómez, instando a la población a no manipular envoltorios extraños en las veredas y a denunciar de inmediato cualquier actitud sospechosa para frenar al asesino de mascotas.
