Con la llegada anticipada de temperaturas extremas que congelan a la región patagónica, la Municipalidad de Rawson declaró la guerra al invierno y activó un agresivo despliegue territorial.
A través de un operativo de emergencia montado por la Secretaría de Desarrollo Social, el municipio capitalino busca blindar a cientos de familias vulnerables que sufren el crudo frío sin acceso a servicios básicos. La iniciativa comunitaria tiene como fin agilizar los trámites y garantizar el reparto inmediato de recursos energéticos, leña y garrafas en las zonas más postergadas, donde la falta de infraestructura somete a los vecinos a condiciones críticas.
El dramático escenario climático obligó a las autoridades a mudar las oficinas públicas directamente a la tierra. El director general de Desarrollo Social, Alberto Domínguez, confirmó que todos los equipos de la Secretaría se unificaron para consolidar una modalidad de asistencia directa en los núcleos barriales.
El objetivo político y social es facilitar que las familias realicen sus trámites de inscripción o reempadronamiento a metros de sus casas, evitando que deban trasladarse largas distancias hasta la sede central de la cartera, ubicada en la calle Catamarca 230, bajo condiciones climáticas hostiles.
Explotó la demanda por Electrointensivos: El drama de los barrios sin gas
Durante las últimas semanas, las cuadrillas municipales concentraron sus esfuerzos en los sectores periféricos más afectados por la falta de redes de infraestructura, cubriendo de forma intensiva las barriadas de Playa Magagna, 711 Lotes, IAC, el barrio 490 Viviendas y el Área 16. En este contexto, Domínguez remarcó que el programa de subsidios para «Electrointensivos» se transformó de manera alarmante en el auxilio más solicitado por la comunidad. Esto se debe a una combinación letal: el encarecimiento brutal de las tarifas de los servicios públicos y la ausencia total de conexiones a la red de gas natural en múltiples asentamientos de la capital chubutense.
Este beneficio estatal está estrictamente dirigido a los hogares que dependen de forma exclusiva de la energía eléctrica como única vía para calefaccionarse y cocinar. Para actualizar la asistencia y no quedar desprotegidos, los beneficiarios deben presentar una carpeta que incluya una nota formal de solicitud, la última factura de la luz y documentación que acredite sus ingresos reales. «Hay muchísima gente que necesita este acompañamiento porque vive en barrios donde todavía no hay gas y debe recurrir a la electricidad para calefaccionarse», alertó el funcionario, valorando el millonario esfuerzo presupuestario que realiza el municipio para contener las boletas eléctricas residenciales.
Plan Calor al límite: Entregan garrafas mientras avanza una obra clave
En paralelo, la comuna capitalina acelera la ejecución del tradicional «Plan Calor», un dispositivo de emergencia mediante el cual se distribuyen toneladas de leña y cargas de garrafas a los vecinos que no logran afrontar los costos comerciales de los combustibles. Si bien las entregas masivas ya se realizaron en diversos puntos cardinales de la ciudad, desde el área social advirtieron que todavía quedan titulares que deben acudir de forma presencial a cumplimentar los procesos de actualización de datos. «Estamos haciendo un gran esfuerzo para llegar a los barrios, pero también necesitamos que las personas se acerquen para continuar con el proceso y volver a solicitar el beneficio», detalló Domínguez.
Con la mira puesta en el mediano plazo, el funcionario provincial encendió una luz de esperanza al confirmar el inicio formal de la esperada obra de gas natural en el Área 13. Esta millonaria infraestructura promete cambiar de raíz la calidad de vida de la periferia y aliviar las cuentas del Estado municipal. «La obra ya comenzó y seguramente ayudará muchísimo. Creemos que el año que viene se va a ver reflejado en una menor necesidad de asistencia energética», estimó.
Finalmente, ante la comprensible ansiedad de las familias afectadas por las heladas, Desarrollo Social solicitó paciencia y comprensión con los cronogramas de distribución. El operativo actual maneja listas de espera que oscilan entre 250 y 300 familias por circuito, obligando a los camiones a completar un recorrido barrial de forma estricta antes de reiniciar las rutas de abastecimiento. «Estamos para servir y acompañar a la comunidad. En ningún caso la intención es negar la asistencia, sino organizarla para que llegue a todos los que la requieren», concluyó el director, en un intento por llevar calma a una población que resiste lo peor del invierno patagónico.
