La llamada anónima ingresó este viernes por la mañana tras el despegue desde Aeroparque
Tras constatar que se trató de una falsa alarma, el avión logró aterrizar en Corrientes y los pasajeros descendieron a salvo.
Alerta y activación de los protocolos de seguridad
Una mañana de extrema tensión se vivió en el ámbito aerocomercial tras registrarse una amenaza de bomba que afectó de forma directa a un vuelo de la empresa estatal Aerolíneas Argentinas. El incidente obligó a las autoridades de seguridad aeroportuaria a activar de forma inmediata los rigurosos protocolos de contingencia establecidos para este tipo de emergencias con artefactos explosivos.
Fuentes oficiales confirmaron a la agencia Noticias Argentinas que la alerta se originó este viernes por la mañana a raíz de una llamada telefónica anónima que advertía sobre la presunta presencia de un paquete explosivo en pleno viaje. Si bien en la comunicación telefónica el emisor no especificó explícitamente el número de frecuencia ni el destino de la aeronave, las fuerzas de seguridad cruzaron los datos y las características aportadas por el informante, logrando determinar de forma preliminar que la amenaza apuntaba de manera directa al avión que acababa de despegar desde el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery con destino a la provincia de Corrientes.
Inspección en pista y descenso de pasajeros
A pesar de la incertidumbre reinante en la torre de control y las oficinas operativas, los especialistas en comunicaciones y las fuerzas policiales lograron establecer con el correr de los minutos que se trataba de una falsa alarma de mal gusto. Para garantizar la absoluta seguridad de la tripulación y los usuarios, el plan de vuelo continuó bajo estricto monitoreo hasta su arribo a la terminal correntina.
Una vez que la aeronave tocó pista en suelo litoraleño, los pasajeros pudieron descender de la cabina de forma ordenada y sin registrar ningún tipo de inconveniente físico o escenas de pánico mayor. Inmediatamente después de la evacuación de la nave, personal especializado de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) tomó el control del sector, aislando el avión en una zona segura para realizar una minuciosa inspección técnica del fuselaje, la cabina y la totalidad del equipaje despachado en bodega, arrojando un resultado negativo sin el hallazgo de ningún elemento extraño o peligroso.
