El avance de una de las causas judiciales más sensibles de los últimos años volvió a quedar sumido en la incertidumbre y el malestar social.
La investigación penal que busca desenterrar los oscuros manejos y presuntos negociados detrás de la adquisición de vacunas durante la peor crisis sanitaria de la historia reciente sufrió un nuevo y polémico parate. Mientras la sociedad exige respuestas sobre el destino de los fondos públicos y los criterios de selección de los laboratorios, los tiempos de los tribunales parecen jugar a favor de los principales apuntados.
Las dos suspensiones que blindan al zar farmacéutico de 81 años
La causa penal que tiene en la mira el entramado de la salud pública y los laboratorios privados sumó un nuevo capítulo de parálisis. El juez Ariel Lijo, titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4, mantiene bajo un total misterio la fecha en la que finalmente interrogará al poderoso titular del grupo INSUD Pharma, Hugo Sigman. El empresario, de 81 años de edad y actual residente de la ciudad de Madrid, ya logró eludir el banquillo de los acusados en dos oportunidades consecutivas durante este año.
La primera citación judicial estaba fijada para el 19 de mayo y la segunda para el 29 de junio. Sin embargo, en ambas oportunidades, la estrategia de su equipo de abogados defensores fue implacable: presentaron recursos directos ante la Cámara Criminal y Correccional Federal para dilatar los plazos y postergar las audiencias. El magistrado Lijo le había concedido a Sigman el polémico beneficio de declarar mediante el sistema de videoconferencia desde España, desoyendo los firmes requerimientos iniciales que exigían su comparecencia física y presencial en los pasillos de los Tribunales de Comodoro Py.
Tráfico de influencias y el misterioso rechazo a las vacunas de Pfizer
La hipótesis delictiva que lidera el fiscal federal Carlos Stornelli apunta a un presunto y millonario favoritismo estatal. La mira de la fiscalía está puesta en determinar si la gestión de Alberto Fernández benefició de manera deliberada a determinados laboratorios amigos en detrimento de la salud de los argentinos. Los investigadores judiciales buscan esclarecer las razones comerciales y políticas por las cuales el Gobierno nacional decidió congelar las tratativas con la multinacional estadounidense Pfizer para volcar la balanza de las compras hacia la firma AstraZeneca. Cabe recordar que el principio activo de esta última dosis era producido localmente por mAbxience, el laboratorio insignia del propio Hugo Sigman.
Para el fiscal Stornelli, el rol del magnate farmacéutico va mucho más allá de los contratos comerciales, ubicándolo como un eslabón central y nexo clave en un presunto delito de tráfico de influencias, valiéndose de su aceitado vínculo de cercanía con las máximas autoridades políticas del anterior gobierno. A este oscuro entramado de sospechas se le acopla otra línea de investigación paralela y no menos grave: el presunto ocultamiento intencional y sistemático de los expedientes administrativos originales que contenían los detalles de las fallidas negociaciones con la empresa norteamericana, piezas documentales clave que la Justicia aún intenta recuperar.
