Las cámaras de seguridad registraron al principal imputado analizando el alcance de los dispositivos horas después del crimen. En tanto, el segundo detenido se descompuso al declarar
La investigación por el brutal femicidio de Agostina Vega (14) sumó una prueba audiovisual que los investigadores consideran clave para demostrar el nivel de planificación y encubrimiento por parte del principal sospechoso. Cámaras de seguridad ubicadas frente a la vivienda de la calle Juan del Campillo 878, en el barrio Cofico de la ciudad de Córdoba, registraron a Claudio Barrelier al día siguiente del asesinato en una actitud sumamente sospechosa.
La secuencia fílmica data del domingo 24 de mayo, apenas horas después de que se produjera el deceso de la adolescente y antes de que su cuerpo fuera descartado en un baldío. En las imágenes se observa a Barrelier —vistiendo pantalón y campera gris, capucha azul y zapatillas negras— cruzar la calle de vereda con el único objetivo de aproximarse al dispositivo de vigilancia. Allí, el acusado frena y examina con detenimiento el aparato para luego avanzar unos metros. Para la fiscalía liderada por Raúl Garzón, esta acción confirma que el imputado buscaba calcular con precisión el ángulo de orientación y el alcance del lente para intentar ocultar sus movimientos posteriores.
Se trata del mismo domo que ya aportó registros trascendentales para el expediente: el ingreso de Agostina junto a Barrelier la noche del sábado 23 de mayo y, posteriormente, el momento en que el acusado carga el cuerpo de la menor en el Ford Ka negro perteneciente a Soledad Andreani durante la jornada del lunes 25.
Descompostura en tribunales y el dolor de la familia
En paralelo al avance de las pericias tecnológicas, la actividad en los tribunales de Córdoba sumó momentos de tensión. El segundo detenido de la causa, Osvaldo Fassetta, quien alquilaba una habitación en la vivienda del presunto femicida, sufrió una descompensación el pasado jueves mientras prestaba declaración indagatoria.
Su abogado defensor, Eduardo Medina Allende, reforzó la estrategia de despegarlo del núcleo del crimen. «Todas las veces que nos vimos él me repitió que es inocente. Es un shock para él», señaló el letrado, describiendo el estado de nerviosismo de su cliente al ser trasladado bajo un estricto operativo de seguridad con chaleco antibalas y casco. El defensor argumentó que Fassetta desconocía por completo lo sucedido y que «las circunstancias lo llevaron a estar en el peor lugar y en el peor momento», creyendo inicialmente en la coartada de Barrelier, a quien consideraba una persona «simpática y entradora».
Mientras la trama judicial suma fojas, el entorno de la víctima no cede en su reclamo de castigo para los culpables. Tras una masiva movilización realizada en la capital provincial, Elizabeth Fernández, abuela materna de la adolescente, expresó el dolor colectivo: «Vamos a seguir pidiendo justicia por Agostina para que no vuelva a haber otra, porque ya hay muchas chicas desaparecidas y muchas chicas asesinadas. De una vez por todas algo tiene que cambiar acá».
