La empresa CONARPESA solicitó a las autoridades pesqueras elevar del 36% al 50% la producción de cola de langostino a bordo de los buques tangoneros congeladores que operan en la plataforma argentina, una medida que reaviva el debate sobre el manejo del recurso en la provincia de Chubut.
El año pasado, el Consejo Federal Pesquero (CFP) autorizó de manera transitoria —solo para la zafra 2025— elevar del 30% al 36% el porcentaje de cola que puede producirse a bordo. Ahora CONARPESA pide llevarlo al 50%, argumentando que la aprobación de la medida no implicaría un incremento del esfuerzo pesquero ni una mayor presión sobre el recurso. La firma sostiene que la capacidad de captura y congelación de los buques permanecería inalterada y que solo buscan generar un producto más elaborado a bordo.
En declaraciones al portal «Pesca Chubut», el CEO de la compañía, Fernando Álvarez, explicó que un barco de 100 toneladas, con el 30% permitido podía elaborar 20 toneladas de cola, y con la suba al 36% pasó a 22 toneladas, dependiendo de «una serie de cálculos que se hacen». La afirmación puso en evidencia la existencia de un coeficiente de conversión que, según fuentes del sector, no siempre fue respetado en la operatoria de la flota congeladora.
El pedido enfrenta el rechazo del SOMU y del STIA, gremios que representan a los trabajadores marítimos y de la industria pesquera. Ambas organizaciones advierten que aumentar la producción de cola a bordo reduce el empleo en las plantas de procesamiento en tierra firme y genera descarte de residuos orgánicos en el mar.
Conflicto con la estiba en Chubut
En paralelo, el conflicto con la estiba en los puertos de Chubut continúa complicando a la flota fresquera de altura. Los frigoríficos de la provincia decidieron no adquirir materia prima de los buques fresqueros con los que mantenían acuerdos comerciales, hasta tanto no se desactive la intención del SUPA de aplicar un reajuste del 26,7% en los ingresos de los estibadores. La situación redujo la capacidad de descarga y comercialización de los fresqueros que operan en la región.
El conflicto pesquero en Chubut se da en un contexto donde más de 100 tangoneros congeladores operan sobre el langostino en la plataforma argentina, y mientras el gobierno nacional avanza en la recopilación de datos para una futura cuotificación del recurso.
Un buque que busca entrar «por la ventana»
Otro episodio que suma tensión al sector es la solicitud del buque fresquero «Don Raimundo», que pidió ante la Subsecretaría de Pesca que las autorizaciones de captura de 100 toneladas de bonito y 500 de abadejo que poseía sean englobadas en un único rubro de «otras especies no cuotificadas» —equivalentes a langostino— por un total de 600 toneladas. La embarcación ya ha pescado langostino mediante cuota social, y contar con una autorización propia lo posiciona mejor de cara a una eventual cuotificación del crustáceo, en línea con lo que vienen solicitando otros actores del sector.
El director nacional de Pesca, Arturo Idoyaga Molina, avaló la iniciativa al considerar que la imposibilidad de pescar bonito —un túnido de presencia errática— demuestra que mantener una asignación rígida de especies es técnicamente injustificada. El funcionario sostuvo que el uso de tangones permite orientar el esfuerzo hacia recursos más compatibles con la operatoria actual del buque, como el langostino, sin necesidad de modificaciones de casco adicionales.
La decisión generó reparos en parte del sector pesquero, que observa con atención cómo se flexibilizan las reglas de acceso a un recurso estratégico para la economía de Chubut, donde el langostino representa una de las principales fuentes de ingreso y empleo en la cadena productiva marítima.
