Fuente: Anthropic Institute / Axios / Scientific American
Anthropic, la empresa creadora de Claude, publicó un documento que debería helar la sangre de cualquiera que piense que la inteligencia artificial avanza a un ritmo manejable. Se titula «When AI Builds Itself» y no es especulación de ciencia ficción: es un reporte con datos concretos de lo que ya está pasando dentro de la compañía.
Hoy, más del 80% del código que se integra en los sistemas de Anthropic fue escrito por Claude. No sugerido, no esbozado: escrito. Los ingenieros de la empresa producen ocho veces más código por trimestre que hace dos años. Un empleado de Anthropic contó que hace cinco meses que no escribe una línea de código él mismo. La máquina ya está haciendo el trabajo.
El concepto se llama «recursive self-improvement» (mejora recursiva): un sistema de IA capaz de diseñar y construir autónomamente a su propio sucesor. Anthropic dice que no se llegó todavía, pero que podría ocurrir antes de lo que las instituciones están preparadas para procesar.
Las cifras que marcan el ritmo
En marzo de 2024, Claude Opus 3 podía completar tareas de software que a un humano le llevan cuatro minutos. Un año después, Claude Sonnet 3.7 manejaba tareas de 90 minutos. Doce meses más tarde, Claude Opus 4.6 resolvía tareas de 12 horas. Si la tendencia se mantiene, este año podrían entrar en el rango de días. En 2027, semanas.
En los benchmarks públicos, la aceleración es igual de contundente. SWE-bench, la prueba estándar de ingeniería de software, pasó de puntajes de un dígito a saturarse en dos años. CORE-Bench, que mide la capacidad de reproducir investigaciones existentes, pasó del 20% de efectividad a saturarse en quince meses. La métrica de METR sobre tareas de larga duración encontró que Claude Mythos Preview podía trabajar durante al menos 16 horas seguidas sin supervisión.
¿Advertencia o estrategia?
Pero la pregunta que flota es otra: ¿esto es una advertencia genuina o una jugada de mercado?
Anthropic pide un mecanismo global de coordinación para desacelerar o pausar temporalmente el desarrollo de IA de frontera, para que las estructuras sociales y la investigación en alineación puedan ponerse al día. Suena razonable. El problema es que la misma empresa que lo pide es la que está corriendo más rápido. Días después de publicar el artículo, Anthropic presentó una solicitud confidencial de OPI y una ronda de financiación que la valúa en cerca de un billón de dólares.
Noah Giansiracusa, profesor de matemáticas en Bentley University, lo dijo sin vueltas en Scientific American: «No creo que sea un llamado genuino a desacelerar. Creo que quiere seguir a toda velocidad». Mark Riedl, del Georgia Tech, publicó en Bluesky que «las grandes empresas de IA están subiéndose todas al tren del hype de la mejora recursiva».
La paradoja de Anthropic
La paradoja de Anthropic es que tiene razón en los datos pero el contexto la desacredita. Es cierto que la capacidad de las IA para completar tareas largas se duplica cada cuatro meses. Es cierto que Claude ya es mejor que humanos en experimentos acotados — pasó de lograr un speedup de 3x en código de entrenamiento a 52x en menos de un año, cuando un investigador humano tarda de 4 a 8 horas en lograr 4x. Es cierto que un revisor automático de Claude habría atrapado un tercio de los bugs que llegaron a producción en claude.ai.
Pero también es cierto que Anthropic acaba de crear un modelo (Mythos) al que no lanzó porque era «demasiado bueno» encontrando vulnerabilidades. Y que pide una pausa justo cuando presentó su OPI. Como señaló Marina Favaro y Jack Clark, coautores del artículo de Anthropic, el mismo documento reconoce que una pausa unilateral «cambiaría quién es el líder, pero no crearía el proceso deliberativo más amplio que falta».
El futuro que viene
Anthropic plantea tres escenarios posibles: que la tendencia se estanque, que los laboratorios sigan viendo ganancias de eficiencia compuestas, o que los sistemas de IA se vuelvan capaces de una mejora recursiva completa. La compañía considera que el primer escenario es improbable. «Cada capacidad que podemos medir, incluidas las más ‘blandas’ como la calidad del código, ha seguido la misma curva», escriben. «Aún no hemos visto que esa curva se doble».
En el segundo escenario — el que Anthropic considera más probable — empresas de 100 personas podrían hacer el trabajo de organizaciones de 10.000 o 100.000 personas. El rol humano se reduciría a definir direcciones de investigación. «El hacer (escribir código, ejecutar experimentos, producir resultados) ya casi no cuesta tiempo humano», señala el documento.
La mejora recursiva de la IA no es un problema del futuro. Ya está ocurriendo. Lo que no está claro es si quienes nos advierten quieren protegernos o quieren llegar primeros a la meta.
Fuentes
- Anthropic Institute, «When AI Builds Itself» (junio 2026). anthropic.com/institute/recursive-self-improvement
- Axios, «Anthropic warns AI could soon help build its own successors» (4 jun 2026). axios.com
- Scientific American, «Anthropic warns AI could soon start improving itself. Critics aren’t convinced» (5 jun 2026). scientificamerican.com
- The Verge, «Anthropic made a statement about recursive self-improvement» (4 jun 2026). theverge.com
